- El Ayuntamiento ha iniciado una intervención de seis meses para consolidar la estructura, fachadas y cubiertas del inmueble histórico.
- El edificio, abandonado por grietas y humedades, conserva pavimentos hidráulicos, vidrieras de Maumejean y un refugio antiaéreo.
El edificio municipal de Daoíz y Velarde, 28, afronta una intervención destinada a frenar los daños que provocaron su desalojo y han seguido agravándose durante los últimos años. El Ayuntamiento de Alcalá ha iniciado los trabajos de reparación de las fachadas y cubiertas con una inversión de 600.000 euros.
Las obras tendrán una duración prevista de seis meses y se financiarán con fondos del Plan de Inversión Regional de la Comunidad de Madrid. La actuación permitirá consolidar la estructura, reparar las fachadas y renovar las cubiertas para evitar la pérdida del inmueble.
El edificio presenta un problema de cimentación y una grieta vertical que atraviesa muros, forjados y cubiertas. Estas deficiencias han generado daños importantes por humedades y obligaron hace años a desalojar completamente las instalaciones.
El inmueble permanece vacío desde entonces, aunque anteriormente fue utilizado por el Ayuntamiento como sede de varias asociaciones de la ciudad. La falta de uso y el avance de las patologías constructivas han incrementado su deterioro.
La construcción fue levantada por Sergio Real en la década de 1930 como vivienda vinculada a la antigua Fábrica de Harinas-Panificadora La Esperanza. Cuenta con tres plantas sobre rasante y un refugio antiaéreo subterráneo.
Entre sus elementos interiores destacan una colección de pavimentos hidráulicos y varias vidrieras firmadas por la casa Maumejean. La intervención deberá preservar estas piezas y los principales valores arquitectónicos del edificio.
El inmueble comparte parcela con la Nave de Molinos de la antigua fábrica, declarada Bien de Interés Cultural por la Comunidad de Madrid en la categoría de Interés Industrial. Por este motivo, se encuentra incluido dentro de su entorno de protección.
Los trabajos se prolongarán durante los próximos seis meses. La actuación se centrará en detener los daños estructurales y garantizar la conservación del inmueble antes de abordar cualquier posible recuperación de sus espacios interiores.










