- Desde este lunes, 13 de octubre, arranca la obra de saneamiento en Vía Complutense y avanza la reforma en Cuatro Caños.
- Zulema (M‑300) sigue cortado desde el 6 de octubre y el puente de Daganzo prolonga trabajos hasta noviembre.
Alcalá de Henares entra en unas semanas decisivas para varias intervenciones que coinciden en tiempo y en ejes muy utilizados. La combinación de obras municipales, regionales y estatales se traduce en más tiempos de viaje, cruces lentos y picos de tráfico en horas de entrada y salida. La recomendación general es ajustar horarios y anticipar trayectos.
Más allá del tráfico, el efecto se nota en rutinas cotidianas: las entradas a colegios acumulan minutos extra y los turnos de trabajo de mañana concentran retenciones que desplazan compras y gestiones a media mañana. Los repartidores y servicios de mensajería reordenan rutas, y comercios del entorno reportan franjas valle más largas y mayor incertidumbre en la llegada de proveedores.
En zonas próximas a zanjas y maquinaria aumentan el ruido y el polvo en determinados horarios, con especial molestia para personas mayores, familias con bebés y quienes teletrabajan. Peatones y ciclistas se ven obligados a rodeos breves y pasos más estrechos; los carritos y sillas de ruedas encuentran puntos de cruce más lentos cuando coinciden con maniobras de obra.
La convivencia con terrazas y locales hosteleros exige ajustes: cambios de carga y descarga, retirada temporal de algunas plazas de estacionamiento y mayor presión en calles laterales. Taxistas y VTC alargan tiempos de recogida, y los usuarios de autobús incorporan márgenes para citas médicas, trámites o conexiones ferroviarias.
La intervención más visible se concentra en la Vía Complutense, entre la glorieta de Andrés Saborit y la plaza de la Cruz Verde. Es una obra de renovación del saneamiento que obliga a reducir capacidad de paso y a circular con más precaución en el tramo afectado. A pocos cientos de metros, la reforma de la Avenida de Guadalajara reordena el entorno de Cuatro Caños y alcanza a calles próximas como Sebastián de la Plaza y Azucena, con puntas de congestión en accesos y giros.
En paralelo, la Comunidad de Madrid mantiene los trabajos de mejora del puente del Zulema sobre el río Henares. El corte de la M‑300 rige desde el 6 de octubre y obliga a desviar el tráfico interurbano por itinerarios alternativos. Por su parte, ADIF continúa la obra del puente de la Carretera de Daganzo, cuya finalización, inicialmente prevista en agosto, se ha desplazado a noviembre.
La obra de Vía Complutense ha comenzado este lunes, 13 de octubre, y avanzará por fases en el tramo indicado. Zulema afronta una ventana de aproximadamente cinco semanas desde el 6 de octubre, lo que situaría la reapertura en torno a mediados de noviembre si no hay contratiempos. El puente de Daganzo mantiene horizonte de finalización en noviembre, tras la prórroga anunciada.
Los trayectos habituales dentro de la ciudad pueden alargarse, especialmente en Vía Complutense y en los accesos a Cuatro Caños. Se esperan colas intermitentes fuera de hora punta cuando coincidan maniobras de obra con entregas, carga y descarga o pasos escolares. En el área interurbana, el corte de Zulema redistribuye el flujo hacia vías alternativas y puede trasladar retenciones a los accesos desde el corredor del Henares.
Con menos capacidad en Vía Complutense, conviene prever tiempo extra para cruzar rotondas y semáforos cercanos al tramo de obra. En Cuatro Caños, los giros y prioridades provisionales obligan a extremar precaución en calles estrechas. Los autobuses mantienen recorridos, pero pueden acumular demoras; quien dependa de ellos debería considerar márgenes adicionales para conexiones y citas.
Las tres Administraciones concentran actuaciones de conservación y mejora: saneamiento en un eje clave de la ciudad, reurbanización en un entorno céntrico y refuerzo estructural en dos puentes que conectan con el tejido interurbano. El objetivo declarado es modernizar infraestructuras y ganar seguridad, a costa de semanas de circulación más lenta.
El punto crítico será la convivencia de fases en Vía Complutense con la continuidad de Zulema. Si los plazos se cumplen, el cierre de la M‑300 debería levantarse a mitad de noviembre y la obra del puente de Daganzo concluir ese mes. A partir de ahí, el foco volverá a las últimas fases en el casco urbano hasta recuperar la normalidad de tráfico.










