La oposición carga contra el “expediente ómnibus” del Gobierno tras el choque entre PP y Vox

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La caída de la modificación presupuestaria en el Pleno de Alcalá de Henares no solo abrió un choque entre PP y Vox dentro del Gobierno municipal. También ofreció a la oposición un argumento político para cuestionar la estabilidad del Ejecutivo local y su capacidad para sacar adelante decisiones económicas de gran alcance.

PSOE y Más Madrid votaron en contra de la propuesta y coincidieron en presentar el resultado como una muestra de debilidad del Gobierno de coalición. Aunque ambas formaciones comparten la lectura de fondo, sus críticas apuntan a aspectos distintos: los socialistas ponen el foco en la ruptura política entre los socios, mientras Más Madrid centra su valoración en la forma en que se llevó el expediente al Pleno y en la gestión presupuestaria del Ayuntamiento.

El PSOE sostiene que la decisión de Vox de votar contra la modificación impulsada por el PP evidencia que el Gobierno municipal está roto. Para los socialistas, el episodio no puede interpretarse únicamente como una discrepancia sobre un expediente económico, sino como la consecuencia de una relación deteriorada entre las dos formaciones que sostienen el Ejecutivo local.

La formación considera que la guerra abierta entre PP y Vox está teniendo ya efectos sobre la gestión municipal. En su valoración, la caída de una modificación cercana a los 68 millones de euros deja bloqueadas inversiones, proyectos y oportunidades para Alcalá de Henares, mientras los socios de Gobierno mantienen una batalla política en medios de comunicación y redes sociales.

El portavoz socialista, Javier Rodríguez Palacios, acusó a la alcaldesa, Judith Piquet, de anteponer la supervivencia del pacto a los intereses de los vecinos. “La alcaldesa debe decidir si está al servicio de los intereses de los vecinos o de la estabilidad de un pacto que hace aguas por todos los lados”, señaló.

El PSOE también vinculó la crisis presupuestaria con la situación política del portavoz de Vox y segundo teniente de alcaldesa, Víctor Acosta. Los socialistas recuerdan las denuncias por presuntos casos de acoso laboral, acoso sexual, amenazas y revelación de secretos, y cuestionan que continúe manteniendo responsabilidades de gobierno mientras esas acusaciones siguen pesando sobre el Ejecutivo municipal.

Más Madrid, por su parte, centró su crítica en el diseño y la tramitación del expediente. La formación definió la modificación presupuestaria como un “ómnibus” por agrupar materias muy distintas en una sola votación, entre ellas inversiones, pagos pendientes y la solicitud de un nuevo préstamo bancario. A su juicio, esa fórmula obligaba a los grupos a pronunciarse en bloque sobre partidas de naturaleza diferente, sin la posibilidad de valorar cada actuación por separado.

La formación también cuestionó que el Gobierno municipal intentara modificar una parte relevante del presupuesto sin suficiente documentación previa, sin negociación y sin una explicación detallada de cada proyecto. Más Madrid sostiene que el expediente llegó por la vía de urgencia y sin el nivel de detalle necesario para avalar una operación económica de ese volumen.

El grupo municipal de Más Madrid situó además el debate en la ejecución presupuestaria del Ayuntamiento. Según su valoración, el Gobierno local dejó sin gastar 48 millones de euros el año anterior y no ejecutó dos de cada diez euros presupuestados. Desde esa lectura, la modificación rechazada no sería solo un instrumento puntual para atender necesidades municipales, sino un parche ante la falta de unos presupuestos negociados y una planificación económica estable.

La concejala Sara Escudero defendió que su grupo habría apoyado expedientes separados para cuestiones concretas, como el pago de atrasos salariales a trabajadores municipales o el refuerzo de servicios públicos. También reclamó que cada proyecto se explique de forma individualizada y que el Gobierno hable previamente con los grupos antes de llevar al Pleno modificaciones presupuestarias de gran alcance.

La votación ha permitido a PSOE y Más Madrid desplazar el debate desde las partidas concretas hacia la situación política del Gobierno municipal. Los socialistas insisten en la ruptura entre PP y Vox y en la responsabilidad de la alcaldesa para recomponer la gestión de la ciudad. Más Madrid, en cambio, subraya la falta de planificación, transparencia y rendición de cuentas en la tramitación presupuestaria.

Con enfoques distintos, ambas formaciones coinciden en presentar la caída del expediente como algo más que un revés económico. Para la oposición, el voto en contra de Vox a una propuesta del PP deja al descubierto las dificultades del Ejecutivo local para sostener una mayoría cohesionada y para sacar adelante decisiones clave sin que sus diferencias internas condicionen la actividad municipal.

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