- La convocatoria ordinaria se celebra del 1 al 4 de junio, con el día 5 reservado para incidencias o coincidencias.
- La prueba marca el acceso a los grados universitarios, condicionados por la nota de admisión y las plazas disponibles en cada titulación.
El inicio de la PAU convierte estos días en uno de los momentos más señalados del curso para miles de estudiantes de la región. Tras meses de clases, repasos, simulacros y largas horas de estudio, la Universidad de Alcalá se prepara para recibir a los alumnos que realizarán aquí las pruebas de acceso, en una de las sedes universitarias habilitadas en la Comunidad de Madrid para la celebración de los exámenes.
La convocatoria ordinaria de la Prueba de Acceso a la Universidad se celebra en la Comunidad de Madrid los días 1, 2, 3 y 4 de junio de 2026. El 5 de junio queda reservado para resolver incidencias o coincidencias de exámenes, una jornada pensada para aquellos casos en los que el calendario ordinario no pueda completarse con normalidad por solapamientos u otras circunstancias justificadas.
La PAU, tradicionalmente conocida como Selectividad, es el examen que permite a los estudiantes de Bachillerato acceder a la universidad. Su resultado, junto con el expediente académico, determina la nota de acceso y, en su caso, la nota de admisión con la que cada alumno compite por una plaza en el grado elegido. Cada universidad y cada carrera establecen después sus notas de corte en función de la demanda y del número de plazas ofertadas.
Esa combinación explica por qué la prueba mantiene un peso emocional tan alto para los estudiantes. No se trata solo de aprobar, sino de alcanzar una calificación suficiente para entrar en la titulación deseada. En grados con mucha demanda, unas décimas pueden marcar la diferencia entre obtener plaza en la primera opción o tener que replantear el itinerario académico.
Durante estos días, el entorno universitario de Alcalá cambia de ritmo. Las aulas, los accesos y los espacios comunes se convierten en puntos de llegada para estudiantes que acuden con apuntes, documentación, calculadoras, botellas de agua y la mezcla habitual de concentración y tensión previa a cada examen. Para muchos, es además el primer contacto real con el ambiente universitario al que aspiran a incorporarse en los próximos meses.
La prueba llega también en un momento de transición entre etapas. Para el alumnado, supone cerrar el ciclo de Bachillerato y abrir la puerta a una decisión que condicionará los próximos años de formación. Para las familias y los centros educativos, estos días son el resultado de un curso completo de preparación, orientación académica y acompañamiento ante una de las citas más exigentes del calendario escolar.
Quienes no superen la prueba, quieran mejorar su calificación o necesiten presentarse en una segunda oportunidad podrán hacerlo en la convocatoria extraordinaria. En 2026, esa fase está prevista para los días 30 de junio, 1 y 2 de julio, con el 3 de julio reservado para incidencias o coincidencias.
El calendario posterior será clave para completar el proceso de acceso a la universidad. Tras la publicación de calificaciones y los posibles periodos de revisión, los estudiantes deberán formalizar la preinscripción universitaria y ordenar sus preferencias de grado y centro. A partir de ahí, las listas de admitidos marcarán el siguiente paso para quienes estos días afrontan una prueba que, más que un examen aislado, funciona como puente entre el instituto y la universidad.
