- Investigadores identifican un compuesto natural con capacidad para eliminar células tumorales resistentes tras la quimioterapia.
- El hallazgo se ha probado en modelos animales y abre la puerta a tratamientos más precisos y con menos efectos secundarios.
La lucha contra el cáncer no termina siempre cuando el tumor deja de crecer. En muchos tratamientos actuales, algunas células dañadas sobreviven en un estado latente que puede complicar la evolución de la enfermedad con el paso del tiempo. Comprender y neutralizar ese mecanismo es uno de los grandes retos de la investigación oncológica, y un nuevo estudio apunta al mar como una fuente inesperada de soluciones.
Un equipo de investigación liderado desde el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados IMDEA Nutrición ha identificado un péptido venenoso procedente de una anémona marina del Caribe con una capacidad poco común: atacar de forma selectiva células tumorales que han entrado en un estado de senescencia tras la quimioterapia. Estas células, aunque dejan de dividirse, permanecen vivas y pueden generar inflamación crónica o favorecer la reaparición del cáncer.
La senescencia celular es un efecto secundario conocido de muchos tratamientos oncológicos. La quimioterapia resulta eficaz para destruir gran parte de las células malignas, pero también puede inducir este estado intermedio en otras, que actúan como un foco silencioso de futuros problemas. Por ello, los investigadores buscan desde hace años compuestos senolíticos, capaces de eliminar de forma específica estas células sin dañar el tejido sano.
El péptido analizado pertenece a una familia de pequeñas proteínas altamente estables que las anémonas utilizan como mecanismo defensivo. En este caso, el compuesto mostró una toxicidad selectiva frente a las células senescentes, lo que lo convierte en un candidato prometedor para complementar terapias existentes. Además, el equipo desarrolló una versión optimizada del péptido, con mayor precisión y menor impacto sobre células sanas.
Para evaluar su viabilidad terapéutica, el compuesto fue probado en dos modelos animales habituales en investigación biomédica: el pez cebra y el ratón. Los ensayos demostraron que puede administrarse de forma eficaz mediante inyección intraperitoneal y que, combinado con la quimioterapia, mejora de manera significativa la remisión tumoral en estos modelos experimentales.
Más allá del cáncer, los resultados sugieren que este tipo de péptidos venenosos podrían tener aplicaciones en otras patologías asociadas al envejecimiento, como la fibrosis o el deterioro renal. Al reducir la acumulación de células senescentes, también podrían ayudar a aliviar procesos de inflamación crónica implicados en enfermedades degenerativas y síndromes de envejecimiento prematuro.
Aunque los investigadores subrayan que se trata aún de una fase experimental, el estudio refuerza la idea de que los compuestos naturales marinos siguen siendo una fuente poco explorada de posibles fármacos. Su potencia y estabilidad los sitúan como una vía de interés para el desarrollo de tratamientos más inteligentes, capaces de mejorar la eficacia de las terapias actuales y reducir sus efectos secundarios.







