- La Semana Santa complutense arrancó oficialmente el domingo 1 de marzo de 2026 con el pregón en la Catedral Magistral.
- El sacerdote Luis Eduardo Morona lo pronunció ante cofradías y autoridades; la Junta de Cofradías cifra en unas 4.000 personas el movimiento cofrade local.
La Catedral Magistral volvió a convertirse en punto de encuentro para las hermandades y para buena parte de la vida pública de Alcalá. En plena Cuaresma, con los actos previos ya en marcha en parroquias y sedes cofrades, el pregón funciona cada año como una especie de “llamada a filas”: marca el tono, recuerda la tradición y abre el calendario que desemboca en los días grandes.
En esta ocasión, el acto se celebró en la Catedral Magistral y reunió a representantes de todas las hermandades, con el presidente de la Junta de Cofradías, Gregorio Manzanares, al frente. La ceremonia estuvo presidida por el obispo de Alcalá, Antonio Prieto, y contó con la presencia de la alcaldesa, Judith Piquet, acompañada por los tenientes de alcalde Isabel Ruiz Maldonado y Víctor Acosta, además del concejal Antonio Saldaña.
El pregón corrió a cargo de Luis Eduardo Morona Alguacil, rector del seminario diocesano y vicario episcopal de Evangelización. Su perfil, ligado a la formación y a la actividad pastoral de la diócesis, imprimió al discurso un carácter centrado en el sentido religioso de la celebración, en una ciudad donde la Semana Santa convive —no siempre sin debate— con la dimensión patrimonial y turística.
La alcaldesa aprovechó el acto para invitar a vecinos y visitantes a vivir la Semana Santa “con el alma y con todos los sentidos”. En sus palabras, estos días combinan silencio y recogimiento con una expresión popular de la fe que se despliega en un escenario muy reconocible: templos, conventos y el casco histórico, declarado Patrimonio Mundial.
Durante el acto se subrayó el peso del mundo cofrade en la ciudad, aludiendo a que cerca de 4.000 vecinos participan en cofradías y hermandades a lo largo del año. Es una cifra que ayuda a dimensionar el fenómeno más allá de la imagen de las procesiones: detrás hay ensayos de bandas, labores de caridad, organización interna, conservación del patrimonio y preparación de cultos durante meses.
La convocatoria se completó con una eucaristía y un concierto de música procesional a cargo de la Agrupación Musical de la Columna. Ese formato —liturgia y música junto al pregón— resume bien cómo se prepara la Semana Santa local: una mezcla de rito, tradición sonora y puesta en escena que, en Alcalá, se apoya además en la cercanía de varios itinerarios por calles estrechas y plazas históricas.
La celebración complutense cuenta con un reconocimiento oficial que ha ido creciendo con los años: fue declarada Fiesta de Interés Turístico Regional en 2004 y Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2019. Ese salto, más allá del sello, ha contribuido a consolidar un calendario cada vez más nutrido, con cultos y procesiones que se extienden desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección.
En 2026, el periodo central se sitúa entre el 29 de marzo (Viernes de Dolores) y el 5 de abril (Domingo de Resurrección). La Junta de Cofradías y el Ayuntamiento han venido destacando un programa con más de una decena de procesiones y una agenda paralela de conciertos sacros y actos de Cuaresma, que atraen tanto a devotos como a público interesado por la música y el patrimonio.
Con la primera gran cita ya celebrada, Alcalá entra en la cuenta atrás hacia el final de marzo. La expectativa se centra ahora en cómo responderán las calles en los días de mayor afluencia y en si el buen pulso cofrade, que se mide tanto en participación como en organización, se traduce en una Semana Santa a la altura de un título nacional que, cada año, pone a prueba a la ciudad y a su capacidad de acoger sin perder su carácter.
