- Negocios de la calle Ramón y Cajal critican la retirada de sus terrazas por habilitarse la vía como evacuación durante el Mercado Cervantino.
- Reclaman criterios homogéneos: señalan que en Calle Mayor sí hay terrazas y piden planificación y seguridad coherente.
El Mercado Cervantino vuelve a concentrar gran afluencia en el centro de Alcalá de Henares y, con ello, medidas especiales de ordenación del espacio público. En este contexto, uno de los puntos que más debate está generando entre los hosteleros es la retirada de terrazas en la calle Ramón y Cajal, señalizada como vía de evacuación durante la feria. Los negocios afectados sostienen que la decisión reduce su visibilidad frente a otros locales y condiciona sus ventas en plena semana de máxima actividad.
Desde El Complutense hemos tenido la oportunidad de hablar con el establecimiento Smash Tavern Burger Club. Desde el local exponen que comparten la necesidad de garantizar salidas despejadas, pero cuestiona la aplicación práctica del criterio. “La calle Ramón y Cajal está como vía de evacuación… sin embargo nos han hecho quitar la terraza anulando el paso peatonal por dicha calle”, señalan. A su juicio, el efecto inmediato es “visibilidad cero” respecto a otros locales, lo que se traduce en excedentes de producto en plena feria.
La queja incorpora un elemento comparativo con otras fechas señaladas en la ciudad. El negocio recuerda que en algunas ferias y durante la Navidad la misma vía llegó a estar colapsada por concentraciones informales de gente y consumo de alcohol en la calle, sin que se aplicaran restricciones equivalentes a las actuales. “¿En esos días la calle no es vía de evacuación?”, plantean. Para el establecimiento, el problema de fondo no es el objetivo —la seguridad— sino “la falta de organización y planificación lógica y real” cuando se interviene el espacio público.
Otra de las claves que subrayan los hosteleros es la percepción de trato desigual entre calles próximas. Apuntan que, mientras en Ramón y Cajal se ha retirado la hostelería en vía pública por razones de evacuación, en la Calle Mayor —más concurrida durante el Mercado— se han mantenido terrazas. La comparación alimenta la petición de un criterio público, homogéneo y anticipado que permita a los negocios ajustar compras, personal y logística con tiempo suficiente.
En términos económicos, los locales consultados señalan un doble impacto: menor captación de clientela por la ausencia de mesas visibles y dificultad para dar salida al género aprovisionado para una semana de máxima demanda. A ello añaden la necesidad de coordinación con los servicios de seguridad —policía y auxiliares en el propio mercado— para evitar situaciones de embudo o uso indebido del viario que agraven la sensación de agravio comparativo entre calles.
Las demandas que ponen sobre la mesa son claras: publicar el mapa de vías de evacuación y de restricciones de terrazas con antelación, justificar con datos el dimensionamiento de cada medida y articular un canal de coordinación operativo con la hostelería afectada. También piden evaluar, tras la feria, la efectividad de las decisiones y su impacto real en seguridad y actividad económica.
Más allá de la coyuntura del Mercado Cervantino, el debate remite a cómo se gestiona el espacio público en eventos multitudinarios: transparencia en los criterios, previsión para que los negocios puedan planificar y coherencia entre calles con flujos similares. Los hosteleros de Ramón y Cajal reclaman que esas reglas se expliquen y se apliquen igual para todos. El reto, una vez pase la feria, será sentar a seguridad, organización y sector para revisar datos y ajustar el diseño de futuras ediciones.
