La residencia de Alcalá que ofrecieron a Maricarmen: la alternativa que no resolvió su desahucio

residencia cisneros

La muerte de Maricarmen Abascal, la mujer de 87 años desahuciada de su vivienda en Madrid el pasado 23 de septiembre, ha reabierto el debate sobre las alternativas habitacionales que las administraciones ofrecen a las personas mayores. Entre las soluciones planteadas durante su proceso se encontraba una plaza en una residencia de Alcalá de Henares, una circunstancia que vincula directamente su historia con la ciudad complutense.

La Comunidad de Madrid confirmó a Maldita.es que Maricarmen había solicitado una plaza residencial y que se le adjudicó una en la residencia Cardenal Cisneros, situada en Alcalá. La propia afectada había hablado de esta propuesta en una entrevista anterior a su desahucio, después de explicar las dificultades que encontraba para acceder a otros recursos habitacionales.

«Entonces la Comunidad de Madrid me mandó una residencia en Alcalá de Henares», relató Maricarmen al explicar las alternativas que había recibido. Sin embargo, su intención era permanecer en una vivienda en la que pudiera seguir desarrollando su vida de manera autónoma, una preferencia que también defendieron públicamente su abogada y el Sindicato de Inquilinas.

La residencia Cisneros es un recurso para personas mayores ubicado en la avenida de Ajalvir de Alcalá de Henares. Su inclusión entre las alternativas ofrecidas a Maricarmen abrió una discusión sobre la adecuación de estos recursos cuando la persona afectada por un desahucio no busca atención residencial, sino una solución que le permita conservar su independencia y sus vínculos personales.

El Sindicato de Inquilinas denunció que una de las opciones planteadas consistía en trasladarla a una residencia de Alcalá situada a unos 30 kilómetros de su domicilio habitual y con un coste de 1.200 euros mensuales. Esa cantidad procede de la versión facilitada por el colectivo y no constituye una tarifa individual confirmada oficialmente para la plaza adjudicada en Cisneros.

Las administraciones defendieron que se habían ofrecido diferentes alternativas durante el proceso. El Ayuntamiento de Madrid aseguró a Maldita.es que Maricarmen había rechazado varios recursos de alojamiento, mientras que la Comunidad confirmó la adjudicación de la plaza en Alcalá. La defensa de la mujer insistió, por su parte, en que su voluntad era seguir viviendo en una casa y no ingresar en una residencia.

Maricarmen falleció el miércoles 7 de octubre en el hospital Gregorio Marañón, quince días después de su desahucio y cuando ya se había alcanzado un acuerdo para facilitar su regreso a la vivienda. Su caso ha situado en el centro del debate la necesidad de adaptar las respuestas habitacionales a las circunstancias de cada persona, especialmente cuando se trata de mayores que desean continuar viviendo de forma independiente.

Salir de la versión móvil