- Tras días de incertidumbre, el nivel del río ha descendido, aunque las autoridades mantienen el cierre de accesos por precaución.
- Protección Civil advierte de la erosión en la ribera y pide evitar el tránsito por las zonas afectadas.
El caudal del río Henares ha comenzado a bajar tras haber alcanzado su punto máximo el pasado 12 de marzo, cuando llegó a 3,87 metros de profundidad. La Confederación Hidrográfica del Tajo ha reducido el ritmo de los desembalses en los embalses de Pálmaces, Beleña y Alcorlo, lo que ha permitido que el nivel descienda hasta los 2,89 metros. A pesar de esta mejoría, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha decidido mantener activas las medidas de prevención ante la posibilidad de nuevos aumentos en los próximos días.
Aunque la situación parece estabilizarse, las autoridades advierten de que el terreno en la ribera del Henares sigue afectado por la prolongada crecida. La zona de acceso al río se encuentra sobre una llanura arcillosa, lo que ha provocado procesos de erosión que pueden suponer un riesgo para peatones y vehículos. Por este motivo, Protección Civil ha insistido en la necesidad de evitar el tránsito por estas áreas.
Las restricciones seguirán vigentes mientras la evolución del caudal no garantice una seguridad total. Por el momento, se mantienen cerrados los accesos peatonales y los caminos ribereños más expuestos. Además, el Corredor Ecofluvial del Henares y el Paseo del Río en Nueva Alcalá continúan clausurados, al igual que la pasarela peatonal del Zulema y el puente sobre el arroyo Camarmilla en la calle Antonio Suárez.
El dispositivo de emergencia sigue activo, con patrullas de la Policía Local y Protección Civil supervisando la evolución del río y el estado de las infraestructuras cercanas. La vigilancia es constante y se evaluará la situación en los próximos días para decidir si las restricciones pueden relajarse o si, por el contrario, es necesario prolongarlas.
Desde el Ayuntamiento han recordado a los vecinos la importancia de seguir las recomendaciones de los servicios de emergencia y de evitar cualquier desplazamiento innecesario por las zonas afectadas. Aunque el caudal ha bajado, cualquier nuevo desembalse o episodio de lluvias podría provocar un repunte, por lo que se insiste en la prudencia hasta que la situación esté completamente controlada.
