- Judith Piquet retira al portavoz de Vox la segunda tenencia de alcaldía tras la caída de la modificación presupuestaria.
- El PP vincula la decisión a una “pérdida de confianza política e institucional” tras el bloqueo presupuestario y las manifestaciones públicas de Acosta.
La crisis entre Partido Popular y Vox en Alcalá de Henares ha dejado de ser una tensión interna para convertirse en un choque abierto dentro del Gobierno municipal. Tras el voto contrario de Vox a la modificación presupuestaria impulsada por el PP, la alcaldesa, Judith Piquet, ha decidido retirar al portavoz de Vox, Víctor Acosta, la segunda tenencia de alcaldía, según avanza El País.
La decisión llega después de varios días de enfrentamiento público entre las dos formaciones que comparten el Ejecutivo municipal. El detonante inmediato fue la caída en el Pleno de una modificación presupuestaria cercana a los 68 millones de euros, defendida por el PP como una herramienta necesaria para desbloquear inversiones, atender obligaciones pendientes y reforzar servicios municipales. Vox votó en contra y acusó a los populares de haber tramitado el expediente por la vía de urgencia, sin negociación previa y sin contar con su socio de Gobierno.
Según la información avanzada por El País, el PP vincula la reorganización interna a una “pérdida de confianza política e institucional” provocada por las decisiones y manifestaciones públicas de Acosta. La tesis de los populares es que no resulta coherente mantener una responsabilidad como la segunda tenencia de alcaldía cuando quien la ocupa ha expresado públicamente desconfianza hacia el Gobierno del que forma parte.
La modificación presupuestaria se había convertido en el punto de choque más visible, pero el conflicto venía acumulando tensión alrededor de la negociación de los presupuestos municipales. El PP sostiene que Vox mantenía paralizada esa negociación desde hace meses por su exigencia de acceder a determinada información contable. Ante la falta de acuerdo para sacar adelante unas nuevas cuentas, los populares optaron por llevar al Pleno una modificación presupuestaria de gran volumen, que terminó decayendo por el voto contrario de su socio.
Vox, por su parte, mantiene que el problema no está en las inversiones ni en los servicios públicos incluidos en el expediente, sino en la forma en que el PP ha gestionado la decisión. La formación de Acosta sostiene que la modificación fue preparada de manera unilateral y que su grupo conoció el alcance de la propuesta al mismo tiempo que los partidos de la oposición. Para Vox, una operación de ese volumen no podía tramitarse sin una negociación previa dentro del propio Gobierno municipal.
La Ciudad Deportiva Municipal se ha convertido en el principal punto de fricción entre ambos socios. Vox exige acceso a la contabilidad del organismo autónomo, presidido por el propio Acosta, antes de sentarse a negociar nuevas modificaciones presupuestarias o unas futuras cuentas municipales. El PP, en cambio, defiende que el acceso a determinada documentación debe ajustarse al procedimiento administrativo correspondiente y rechaza que esa cuestión pueda utilizarse como argumento para bloquear la acción de Gobierno.
La decisión de Piquet eleva el conflicto a un nuevo nivel político. Hasta ahora, PP y Vox mantenían sus discrepancias dentro de los márgenes de un pacto que seguía funcionando formalmente, pese al choque presupuestario. Con la retirada de la segunda tenencia de alcaldía a Acosta, el enfrentamiento deja de limitarse a una votación en el Pleno y pasa a afectar directamente al reparto de responsabilidades dentro del Ejecutivo local.
La continuidad del pacto queda ahora pendiente de la respuesta de Vox. Según recoge El País, fuentes de la formación mantienen por el momento que el partido seguirá dentro del Gobierno municipal. Esa posición evita una ruptura inmediata del Ejecutivo, pero no despeja la incertidumbre sobre cómo podrán convivir ambos socios después de una decisión que afecta directamente al equilibrio interno de la coalición.
El movimiento de Piquet también cambia el marco político para la oposición. PSOE y Más Madrid habían interpretado la caída de la modificación presupuestaria como una señal de debilidad del Gobierno municipal. Ahora, la retirada de responsabilidades a Acosta ofrece un nuevo argumento para presentar el conflicto como una crisis de estabilidad dentro del Ejecutivo, más allá del expediente económico concreto que originó el enfrentamiento.
Alcalá de Henares entra así en una fase política más incierta. El PP intenta recomponer la autoridad interna del Gobierno tras la caída de una modificación presupuestaria clave, mientras Vox mantiene sus exigencias sobre la Ciudad Deportiva y evita, al menos por ahora, abandonar el Ejecutivo. La crisis ya no gira solo en torno a unas partidas presupuestarias, sino sobre la confianza política entre los socios que gobiernan la ciudad.










