- La segunda fase de la avenida de Camarma permitirá seguir ampliando la vía y reorganizando accesos en una zona en expansión
- El acceso a Las Sedas y El Olivar sigue cortado por la glorieta y el puente peatonal mientras la fase 1 continúa sin cerrarse
La reordenación de la avenida de Camarma entra en una nueva etapa sin que la primera haya quedado completamente cerrada. La Junta de Gobierno Local ha aprobado la autorización para ejecutar la fase 2 del proyecto de adecuación de este corredor, una de las intervenciones viarias más relevantes en el noreste de Alcalá de Henares por su papel como conexión entre la A-2, Espartales y varios desarrollos residenciales que han ganado peso en los últimos años.
La nueva fase se concentrará en el tramo comprendido entre la glorieta de la A-2 y el entorno de la avenida de Gustavo Adolfo Bécquer, aunque la actuación autorizada se ciñe a un segmento concreto de alrededor de 300 metros. En ese espacio está prevista la construcción del paso inferior sur y del denominado camino peatonal Oeste 1, dos piezas con las que se busca reorganizar los movimientos de entrada y salida de la zona y mejorar también la conexión a pie en un entorno cada vez más transitado.
El presupuesto previsto para esta fase asciende a 900.000 euros y el plazo estimado de ejecución es de aproximadamente cuatro meses. Esta intervención forma parte del proyecto global de adecuación entre la A-2 y la avenida de Gustavo Adolfo Bécquer, aprobado a comienzos de 2025, que se planteó por fases debido a su complejidad técnica y a la necesidad de mantener la circulación en un eje estratégico para el acceso desde la autovía y la conexión con los nuevos barrios del entorno.
La aprobación de esta segunda fase llega cuando la primera está ya muy avanzada, pero todavía no puede darse por concluida. En los últimos meses ya se ha hecho visible el desdoblamiento de la vía desde la parte baja del conocido como puente de Camarma hasta la glorieta que da acceso a Espartales, una transformación que ha cambiado de forma notable la imagen y la capacidad de este corredor. El cierre de esa primera etapa, sin embargo, se ha visto condicionado por los retrasos acumulados durante los últimos meses.
Entre los factores que explican ese retraso figuraron las lluvias de finales de enero y del mes de febrero, que condicionaron trabajos especialmente sensibles a la meteorología, como el aglomerado final y la señalización horizontal, al requerir varios días consecutivos sin lluvia para poder ejecutarse en condiciones. A ello se sumó la espera de parte del material necesario para completar la señalización vertical, lo que impidió que la fase 1 pudiera quedar terminada dentro de los plazos que ya habían sido revisados anteriormente.
El retraso ha tenido reflejo directo en el uso cotidiano de la zona. A día de hoy, el acceso a Las Sedas y El Olivar sigue cortado tanto por la glorieta como por el puente peatonal, pese a que algunas de estas estructuras están prácticamente finalizadas. Tampoco han entrado aún en funcionamiento todas las nuevas turbo-glorietas previstas en el proyecto, diseñadas para ordenar los movimientos en un punto donde conviven tráfico de paso, accesos vecinales y conexiones con sectores residenciales de crecimiento reciente.
La implantación de estas turbo-glorietas responde al cambio de función que ha experimentado la avenida de Camarma. La vía nació con un trazado propio de una carretera convencional, pero el desarrollo urbano del entorno ha terminado por convertirla en un corredor de acceso a barrios, promociones recientes y enlaces con la A-2. Ese incremento de usos ha elevado la intensidad del tráfico y ha hecho insuficiente una configuración pensada para una demanda menor y unos movimientos más simples.
Frente a ese escenario, el proyecto plantea la duplicación de la calzada, con dos carriles por sentido, y la creación de nuevos enlaces para repartir mejor las incorporaciones y los giros. En la fase 2 autorizada ahora se prevé precisamente seguir avanzando en esa lógica, dando servicio a ámbitos como Las Sedas y el Sector 28C y reduciendo la concentración del tráfico en unos pocos puntos. La intención es aumentar la capacidad de la vía, pero también hacer más legible la circulación y reducir maniobras conflictivas en un corredor sometido a una presión creciente.
Las turbo-glorietas forman parte de esa estrategia. Este modelo de intersección separa físicamente los carriles y obliga a escoger el itinerario antes de entrar en la glorieta, lo que reduce cruces, cambios bruscos de trayectoria y situaciones de incertidumbre dentro de la propia rotonda. En una zona como esta, donde confluyen trayectos diarios de residentes, accesos a nuevos sectores y movimientos de entrada y salida hacia la autovía, la mejora de la seguridad vial se ha convertido en uno de los argumentos centrales del rediseño.
La intervención no se limita al tráfico rodado. El proyecto incorpora también pasos y recorridos peatonales con los que se pretende coser ambos márgenes de la avenida y facilitar desplazamientos a pie más seguros. Esa dimensión cobra especial importancia en un entorno donde se han levantado nuevas viviendas y equipamientos en parcelas que hasta hace pocos años quedaban vinculadas a una lógica más periférica y menos urbana. La pasarela peatonal instalada sobre la avenida es, de hecho, uno de los elementos más visibles de esta transformación.
El proyecto completo fue aprobado por la Junta de Gobierno Local el 10 de enero de 2025 y las obras arrancaron el 3 de marzo de ese mismo año. Desde entonces, la actuación se ha ido ejecutando de forma escalonada sobre un corredor clave para la movilidad del norte de la ciudad. En su planteamiento inicial se habló de una inversión de 5,5 millones de euros, aunque informaciones posteriores sobre el desarrollo de la obra han situado el presupuesto global en torno a 6,8 millones, dentro de un proceso de adecuación que ha ido ajustándose a las necesidades técnicas y al ritmo real de los trabajos.
La autorización de la fase 2 permite ahora mantener el avance de una remodelación que busca adaptar la avenida de Camarma a su uso actual, muy distinto del que justificó su diseño original. Mientras siguen sin abrirse algunos accesos y conexiones ya ejecutados, la vía continúa en una fase de transición en la que conviven tramos ya transformados con elementos aún pendientes de entrar en servicio.
