- Empate con sabor competitivo tras levantar un 2-0 en un campo históricamente difícil para los rojillos.
- La energía de los cambios y el impulso de la afición desplazada fueron clave en la reacción complutense.
El Paquito Giménez suele ser territorio incómodo: césped rápido, grada cerca y un ambiente que empuja a los locales. Allí, en esa mañana de domingo, la RSD Alcalá tuvo que pelear cada balón y cada metro. El equipo salió con intención, pero a los cinco minutos ya tenía el marcador en contra. Esa inercia de campo rival, ruido y urgencia marcó el resto de la primera mitad, donde los complutenses lograron acercarse al área rival, aunque sin premio.
El golpe inicial fue un mazazo de esos que condicionan. El Socuéllamos encontró el espacio justo en una acción vertical para poner el 1-0. El Alcalá no se descompuso y trató de construir, y estuvo cerca de empatar tras una gran acción de Edu Viaña por la derecha, culminada con un pase atrás milimétrico a Sergio Marcos. El disparo salió fuerte, pero el portero local voló para negarle el gol.
Justo cuando el equipo parecía asentarse, llegó el 2-0 en la recta final de la primera parte. Un tanto que obligaba a vaciarse por completo tras el descanso si se quería rascar algo.
El técnico movió piezas: entraron Marco y Nico Sánchez para cambiar ritmo y atrevimiento. El efecto fue inmediato. En una transición rápida, Nico condujo con decisión y cedió a Izan, que apareció en zona de remate para clavar el 2-1. El partido cambiaba. El Alcalá se lo empezó a creer.
La remontada se cocinó desde la insistencia, la presión y el no dar ningún balón por perdido. Nico, eléctrico por banda, encaró, recortó y soltó un disparo seco al primer palo. Gol. 2-2. Gesto de rabia, puños apretados y una grada rojilla que, aunque pequeña, sonaba como si fuera el Val.
El tramo final fue de ida y vuelta, con ambos equipos buscando la victoria. Ritmo alto, segundas jugadas, defensas sosteniendo situaciones límite. No hubo tercer gol, pero sí sensación de haber competido con alma.
No todos los empates valen lo mismo. Este dejó la sensación de que el equipo tiene recursos, personalidad y hambre. La liga es larga, sí, pero puntos como este suelen pesar cuando la temporada se aprieta. La RSD Alcalá vuelve a casa con el marcador igualado y la convicción reforzada.










