- Los rojillos vencieron 14-20 a Hermo Soto del Real después de una primera parte muy superior y una segunda mitad mucho más espesa.
- El partido estuvo interrumpido 45 minutos por la lesión de Ortuño y acabó resolviéndose entre castigos, tarjetas y mucha tensión.
El Rugby Alcalá sacó adelante un partido extraño, incómodo y mucho más sufrido de lo que parecía al descanso. Ganó 14-20 a Hermo Soto del Real en Puerta de Hierro, firmó su cuarta victoria y se mantuvo en lo más alto, pero tuvo que agarrarse al oficio en una segunda parte en la que casi todo se torció. Lo que en el primer tiempo había sido control, superioridad y pegada terminó convertido en un encuentro embarullado, lleno de interrupciones, sanciones y nervios.
La puesta en escena del equipo rojillo fue la de un líder. Serio, intenso y directo. En apenas seis minutos ya había golpeado primero con un ensayo de Alegre tras un ruck, culminado con la transformación de Isola para el 0-7. El arranque del Rugby Alcalá fue convincente porque no solo mandó en el marcador, también lo hizo en el ritmo y en la ocupación del campo, obligando a Hermo Soto del Real a jugar lejos de las zonas donde podía hacer daño.
La superioridad visitante se confirmó poco después. En el minuto 11 llegó el segundo ensayo, esta vez con Acevedo encontrando la marca tras otra acción bien resuelta en campo rival. Isola, seguro también en el golpeo, volvió a pasar entre palos y elevó la ventaja hasta el 0-14. El Rugby Alcalá había hecho lo más difícil muy pronto: ponerse por delante con claridad y transmitir la sensación de que el choque estaba bajo control.
Sin embargo, el partido no terminó de romperse antes del descanso. Hermo Soto del Real jugó con un hombre menos durante gran parte del primer tiempo por las expulsiones temporales de Pomponio y Pedraza, pero el conjunto alcalaíno no terminó de traducir esa superioridad numérica en más puntos. Sí encontró un nuevo golpe de castigo convertido por Isola para el 0-17, pero no la continuidad ofensiva necesaria para dejar el duelo prácticamente sentenciado antes de pasar por vestuarios.
Aun así, el primer tiempo dejó una lectura favorable para el Rugby Alcalá. Había defendido bien, había castigado sus llegadas con eficacia y apenas había concedido opciones claras a su rival. No era un partido brillante, pero sí práctico. De esos que se construyen desde el orden y la contundencia. El problema llegó después, cuando el guion saltó por los aires nada más empezar la segunda mitad.
En el arranque del segundo tiempo se produjo la acción que cambió por completo el encuentro. El medio melé local Ortuño sufrió una conmoción tras un placaje alto que no fue señalado por el árbitro. La lesión obligó a detener el partido durante unos 45 minutos, con intervención de la ambulancia y traslado del jugador. Después se reanudó el choque, con acuerdo de ambos equipos y del colegiado para evitar un aplazamiento. Pero ya nada se pareció a lo que se había visto hasta entonces.
La reanudación dejó un partido roto. Sin continuidad, sin demasiada claridad y con mucha más precipitación que juego. Ahí el Rugby Alcalá perdió parte de la solidez que había mostrado en la primera mitad y el choque se fue embarrando entre faltas, tensión y decisiones disciplinarias. Hermo Soto del Real vio una tarjeta roja, pero fueron los rojillos quienes más pagaron esa fase desordenada, al encadenar tres amarillas en un tramo en el que el control del marcador empezó a tambalearse.
Esa indisciplina tuvo un coste muy alto. El equipo local encontró dos ensayos de castigo por faltas del Rugby Alcalá en su propia línea de marca y se metió de lleno en un partido que había tenido muy cuesta arriba desde el inicio. En medio de ese intercambio, Isola acertó con otro golpe de castigo que acabó siendo decisivo, porque sostuvo una renta mínima en el peor momento de los visitantes. Al final, el 14-20 reflejó mejor la resistencia final del líder que su dominio inicial.
El triunfo permite al Rugby Alcalá seguir en cabeza, aunque sin margen para relajarse. Los rojillos están empatados a 18 puntos con Steelphalt Getxo, que también ganó su partido ante Andorra en la última jugada. Por detrás aprietan CAU Valencia, CAR Sevilla y Gesalaga Okelan Gipuzkoa Sortzen, con la particularidad de que valencianos y andaluces tienen un encuentro menos. La clasificación, por tanto, confirma que cada jornada empieza a pesar mucho más y que cualquier detalle puede tener un valor enorme en la pelea por arriba.
La lectura del partido deja dos conclusiones claras. La primera, positiva, es que el Rugby Alcalá supo sacar un duelo muy incómodo lejos de casa y mantener el liderato en una jornada exigente. La segunda es que dejó escapar la opción de cerrar antes un partido que tenía muy bien encarrilado. La falta de acierto para castigar la superioridad numérica en la primera mitad y las concesiones disciplinarias tras el descanso abrieron una puerta que Hermo Soto del Real aprovechó para apretar hasta el final.
El siguiente compromiso del Rugby Alcalá será el 11 de abril a las 15.00 horas en el Municipal de Rugby Luisón Abad, donde recibirá a Poble Nou de Barcelona. El rival llegará reforzado tras su victoria ante el conjunto guipuzcoano, así que el líder tendrá otra prueba seria por delante en un calendario que no concede tregua y en una pelea por la cabeza que, visto lo visto, va a exigir regularidad, templanza y muy pocos errores.
