- El club complutense visitó este martes la planta de Pediatría y entregó balones a una decena de menores hospitalizados
- La iniciativa cumple diez años consecutivos, con la única excepción de los dos ejercicios marcados por la pandemia
En vísperas de las fiestas navideñas, los pasillos de la planta de Pediatría del Hospital Universitario Príncipe de Asturias volvieron a recibir una visita poco habitual. Jugadores y representantes del Club Rugby Alcalá cambiaron por unas horas el césped y los entrenamientos por un gesto simbólico dirigido a los niños y niñas que pasan estos días ingresados. Una cita que, con el paso de los años, se ha convertido en una tradición reconocible dentro del calendario social del club.
La visita tuvo lugar este martes y supuso la décima ocasión en la que el club rojillo acude al centro hospitalario para repartir balones de rugby entre los menores hospitalizados. Desde su inicio, la iniciativa se ha mantenido de forma ininterrumpida, salvo durante los dos años más duros de la pandemia, cuando las restricciones sanitarias obligaron a dejar los obsequios en la entrada del hospital sin acceso a las habitaciones.
En esta ocasión, la delegación del Rugby Alcalá estuvo encabezada por el presidente de la entidad, Felipe Collado, y el capitán del equipo sénior masculino, Alberto Espada. Ambos fueron recibidos en la entrada principal del hospital por la subdirectora de Enfermería, Laura Baena, y la supervisora de Pediatría, Yolanda Sánchez, antes de acceder a las instalaciones.
Posteriormente, el grupo se desplazó hasta la cuarta planta del hospital, donde se encuentra el servicio de Pediatría. Allí les esperaba el director gerente del centro, Mario García Gil, junto al personal sanitario de la unidad. Durante la visita, los representantes del club repartieron balones de rugby entre cerca de una decena de niños y niñas ingresados, en un ambiente distendido que buscó romper, aunque solo fuera por unos minutos, la rutina hospitalaria.
Este tipo de iniciativas, habituales en fechas navideñas, persiguen ofrecer un estímulo emocional a los menores hospitalizados y a sus familias, reforzando la idea de acompañamiento en un momento especialmente sensible. En el caso del Rugby Alcalá, la acción se ha consolidado con el paso del tiempo como una seña de identidad vinculada a su compromiso social más allá de la competición deportiva.
Con esta décima visita, el club complutense reafirma una tradición que ha logrado mantenerse a lo largo de los años y adaptarse incluso a contextos excepcionales. Una iniciativa sencilla, pero con un impacto directo en los más pequeños, que vuelve a subrayar el papel del deporte local como agente activo en la vida social de la ciudad.
