- La alcaldesa Judith Piquet cedió simbólicamente el bastón de mando a Marina Pinto Martín, elegida por la Cofradía, en Santa María la Rica.
- La jornada incluyó eucaristía, degustación de vino y dulces, y procesión por el Centro Histórico con dulzainas y bailes tradicionales.
Cada febrero, la festividad de Santa Águeda deja en Alcalá una imagen poco habitual: el protagonismo pasa, por unas horas, a las mujeres que mantienen viva una tradición popular con raíces castellanas. Este domingo, la ceremonia volvió a celebrarse con acto institucional, música tradicional y procesión por el Centro Histórico, en una jornada que combinó liturgia, folclore y simbolismo.
El gesto central tuvo lugar en el salón de actos del Antiguo Hospital de Santa María la Rica, donde la alcaldesa, Judith Piquet, entregó de forma simbólica el bastón de mando a la alcaldesa nombrada por la Cofradía, Marina Pinto Martín. Junto a ella participó también la mayordoma, Toñi Martín Alonso, dentro del protocolo habitual de la celebración.
El acto reunió además a distintos miembros de la Corporación Municipal. Entre los asistentes se encontraban la teniente de alcaldesa Isabel Ruiz Maldonado y los concejales Santiago Alonso, Antonio Saldaña, Orlena de Miguel, Esther de Andrés y Víctor Cobo, además de otros representantes municipales y participantes vinculados a la Cofradía.
La mañana había comenzado con una eucaristía en la Iglesia de las Agustinas. Después, la programación continuó con una degustación de vino y dulces de tierras castellanas, un tramo más festivo que suele acompañar este tipo de celebraciones de carácter tradicional.
A continuación, la imagen de Santa Águeda salió en procesión por las principales calles del Centro Histórico. La comitiva avanzó acompañada por música de dulzainas y bailes tradicionales del Centro Castellano-Leonés, que aportó el componente folclórico a un recorrido pensado para visibilizar la cita en la calle y reforzar su vínculo con el barrio histórico.
Durante el paso por la puerta del Ayuntamiento se sumó la alcaldesa y la comitiva municipal, antes de continuar hacia Santa María la Rica. Este año, la ceremonia final se celebró fuera del Salón de Plenos, el escenario habitual de la cesión simbólica, debido a las obras que se están desarrollando en la Casa Consistorial.
En su intervención, Judith Piquet destacó el carácter simbólico de la celebración y su lectura en clave social. La alcaldesa afirmó sentirse con “alegría y emoción” por participar en un acto que, según señaló, une “lo tradicional” con “lo más nuevo”, y subrayó que la jornada también sirve para “reivindicar y poner en valor el papel protagonista de la mujer”.
Piquet agradeció igualmente la labor de la Cofradía de Santa Águeda y del Centro Castellano-Leonés por mantener y difundir la festividad en la ciudad. En esa línea, vinculó la continuidad de estos actos con la preservación de costumbres y expresiones culturales que, al incorporarse al calendario local, se comparten con vecinos y visitantes y se integran en la vida cultural alcalaína.
Aunque el bastón cambia de manos solo de forma testimonial, el sentido de la celebración se mantiene: una jornada que da visibilidad al trabajo asociativo y a la transmisión de tradiciones, con la participación de entidades culturales y un recorrido público por el centro de la ciudad como parte de su identidad festiva.
