- La Memoria del Bronce abrió este 26 de marzo en la sala Antonio López del Antiguo Hospital de Santa María la Rica.
- La muestra repasa la trayectoria del escultor y profesor, autor de obras como La estudiante y el memorial del 11-M.
El Antiguo Hospital de Santa María la Rica acoge desde este jueves 26 de marzo la exposición La Memoria del Bronce, dedicada al escultor y profesor Miguel Ángel García Sánchez. La muestra puede visitarse en la sala Antonio López hasta el próximo 3 de mayo y reúne piezas y reproducciones a escala de algunos de sus conjuntos escultóricos.
La exposición coincide con el 80 aniversario de su nacimiento y propone un recorrido por la trayectoria de un artista estrechamente vinculado a Alcalá de Henares, donde vivió, trabajó y desarrolló buena parte de su carrera. Su obra forma parte del paisaje urbano de la ciudad a través de esculturas reconocibles como La estudiante, en la calle Nebrija, o el memorial a las víctimas del 11-M junto a la estación de Cercanías, realizado junto a Jorge Varas.
El eje de la muestra está en el bronce y en una forma de entender la escultura centrada en la representación de escenas cotidianas, vínculos humanos y figuras anónimas. Según la información difundida sobre la exposición, García Sánchez entendía su trabajo como una forma de reflejar experiencias comunes y de convertirlas en memoria duradera a través de la escultura pública.
Nacido en 1946 en Villa del Prado, en la Comunidad de Madrid, compaginó durante su infancia y juventud la escuela con las tareas del campo. Su formación artística comenzó de manera autodidacta y dio un giro cuando obtuvo una beca para estudiar en Madrid siendo todavía muy joven. Antes de cumplir los 20 años ya había completado la secundaria e ingresado en la Escuela de Bellas Artes.
Su llegada a Alcalá estuvo relacionada con el servicio militar, ya que fue destinado al Centro de Instrucción de Reclutas de la Base Primo de Rivera. Después de esa etapa decidió instalarse en la ciudad, donde comenzó a consolidar su actividad artística. Con el paso de los años, Alcalá se convirtió en uno de los lugares más presentes en su trayectoria personal y profesional.
Además de su faceta como escultor, desarrolló una larga carrera docente en la Universidad Complutense, donde llegó a ser catedrático en la Escuela de Bellas Artes. Esa labor convivió con una producción artística que se intensificó especialmente durante las décadas de 1980 y 1990, cuando expuso en Madrid y realizó encargos para espacios públicos y colecciones particulares.
Entre sus primeras obras al aire libre en Alcalá figura el monumento al deporte de la plaza de la Juventud. Más tarde llegaron otras intervenciones que reforzaron su presencia en el espacio público. En muchas de ellas se aprecia una línea común: composiciones sobrias, atención a los gestos cotidianos y una preferencia por representar a personas corrientes antes que escenas heroicas o grandilocuentes.
Esa misma orientación se reconoce en el memorial del 11-M, una de sus obras más conocidas en la ciudad. La pieza recuerda a las víctimas de los atentados del 11 de marzo de 2004 y ocupa un lugar especialmente simbólico junto a la estación de Cercanías. La obra resume una parte importante de su trayectoria: el uso de la escultura como forma de memoria colectiva.
Miguel Ángel García Sánchez falleció en 2008, a los 62 años. La exposición abierta ahora en Santa María la Rica recupera su trayectoria desde una perspectiva retrospectiva y vuelve a situar en primer plano una obra muy ligada a la ciudad y a algunos de sus espacios más reconocibles.
