La Soledad Coronada recupera su procesión completa por el centro en un Viernes Santo de gran afluencia

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Foto: Ayuntamiento de Alcalá

La procesión de la Antigua, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de María Santísima de la Soledad Coronada, El Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo y San Juan Evangelista volvió a recorrer este Viernes Santo el centro histórico en una de las citas más seguidas de la Semana Santa complutense. La salida desde la parroquia de Santa María la Mayor, en plena calle Libreros, reunió a numeroso público desde bastante antes del inicio, favorecida por una tarde de cielo despejado, temperaturas por encima de los 20 grados y la expectativa acumulada tras la suspensión parcial del año pasado por la lluvia.

La hermandad inició su estación de penitencia desde su sede canónica en Santa María la Mayor y siguió el itinerario habitual por Libreros, Beatas, plaza de San Diego, Bustamante de la Cámara, plaza de Cervantes, Cerrajeros, Ramón y Cajal, Mayor, Imagen, Santiago, Tinte y regreso a Libreros. El paso de la comitiva por estos puntos volvió a convertir el eje central del casco histórico en uno de los principales focos de afluencia de la jornada, especialmente en la salida y en los tramos más amplios del recorrido.

Uno de los momentos más señalados se produjo en la calle Bustamante de la Cámara, donde la Virgen recibió una petalada antes de continuar hacia la plaza de Cervantes. Ese gesto, habitual en algunos de los puntos más simbólicos del trazado, concentró buena parte de la atención de los asistentes en un recorrido seguido por público devocional, vecinos y visitantes atraídos tanto por el componente religioso como por el valor patrimonial y cultural de la Semana Santa de Alcalá.

La procesión contó con dos pasos de carácter muy distinto, una de las señas de identidad de esta cofradía. El primero, El Sagrado Descendimiento, avanzó con una estética sobria y una impronta más cercana a la tradición castellana. El segundo, La Soledad Coronada, ofreció una puesta en escena de mayor aire andaluz. Esa dualidad, visible tanto en la concepción artística de los pasos como en la forma de llevarlos, volvió a marcar el ritmo de una salida en la que las primeras levantás fueron recibidas con aplausos por parte del público congregado en Libreros.

La imagen de La Soledad Coronada tiene además un peso singular dentro del patrimonio cofrade local. Se trata de una talla realizada por el imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci, una de las figuras más reconocibles de la imaginería procesional del siglo XX. Su presencia refuerza el valor artístico de una hermandad que ocupa un lugar destacado en la Semana Santa alcalaína, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional y convertida desde hace años en uno de los principales acontecimientos religiosos y culturales del calendario local.

El acompañamiento musical corrió en esta ocasión a cargo de la Capilla Musical Sagrado Descendimiento y de la Banda de Palio de Juventudes Musicales de Alcalá. Ambas formaciones acompañaron a los pasos durante una salida en la que también resultó determinante el papel de los capataces y las cuadrillas, con estilos de mando diferenciados en cada uno de los tronos y una ejecución que marcó buena parte del carácter de la procesión.

En la salida estuvieron presentes distintas autoridades religiosas y civiles. Entre ellas figuró el obispo complutense, Antonio Prieto Lucena, junto a representantes del Gobierno municipal y de la Corporación, además del portavoz socialista y varios concejales del grupo. También asistieron representantes de las cofradías penitenciales de la ciudad, encabezados por el presidente de la Junta de Cofradías Penitenciales, Gregorio Manzanares, en una imagen que volvió a reflejar el peso institucional y social que mantiene la Semana Santa en Alcalá.

La hermandad de la Soledad es, además, una de las más antiguas vinculadas a la Semana Santa complutense. Sus orígenes se remontan a comienzos del siglo XVI y diversas referencias sitúan su fundación en 1508. A lo largo de su historia, la imagen ha pasado por distintos emplazamientos. Su capilla estuvo en la iglesia de San Francisco de Paula y, tras la expulsión de los jesuitas en el siglo XIX, fue trasladada a la Magistral. Ya en época contemporánea, la Virgen fue coronada canónicamente en el año 2000, un hito que consolidó su relevancia devocional dentro de la ciudad.

También la propia parroquia de Santa María la Mayor aporta un marco patrimonial de primer orden a esta salida. El templo, antigua iglesia jesuita terminada en el siglo XVII salvo su fachada, es uno de los espacios monumentales más reconocibles del centro histórico y un enclave habitual de la actividad cofrade durante la Semana Santa. Su ubicación en la calle Libreros, uno de los ejes más transitados del casco histórico, contribuye además a que la salida de la Soledad se haya consolidado como una de las estampas más concurridas del Viernes Santo alcalaíno.

La procesión de este año tenía, por todo ello, un valor añadido. No solo suponía el regreso de la cofradía a un desarrollo completo de su recorrido tras la interrupción meteorológica de 2025, sino también la recuperación de una de las citas con mayor capacidad de convocatoria de la jornada. En un contexto en el que la Semana Santa de Alcalá combina devoción, tradición, patrimonio y proyección pública, la salida de La Soledad Coronada volvió a mostrar hasta qué punto estas procesiones siguen ocupando un lugar central en la vida cultural y simbólica de la ciudad.

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