La Universidad de Alcalá inaugura una estación pionera de meteorología espacial para el estudio de la actividad solar

estacion meteorologica uah

El sol salió el miércoles 18 de junio con una promesa científica en el horizonte. En el campus de la Universidad de Alcalá, entre el Salón de Actos del edificio de Ciencias y las proximidades de la Facultad de Farmacia, se inauguraba una instalación que bien podría marcar un antes y un después en el estudio del espacio: una nueva estación de meteorología espacial capaz de monitorizar y medir la actividad solar en tiempo real.

El acto institucional reunió a responsables académicos como el vicerrector de Investigación y Transferencia, Javier de la Mata, y la decana de la Facultad de Ciencias, Mar Royuela. Pero los verdaderos protagonistas fueron los investigadores del grupo de Meteorología Espacial de la UAH, liderados por la catedrática de Física Aplicada Consuelo Cid, acompañada por el investigador Manuel Flores.

Más allá de su valor simbólico, la fecha no fue elegida al azar. La inauguración coincide con el décimo aniversario del Servicio Nacional de Meteorología Espacial (Senmes), un organismo nacido en 2015 de la mano de este mismo grupo junto a la Universidad Complutense de Madrid, con el objetivo de estudiar el comportamiento del sol y su influencia en la vida cotidiana.

La nueva estación es, en palabras de Cid, “una auténtica joya”. Un enclave tecnológico que reúne en un mismo punto un radiotelescopio —capaz de seguir al sol desde el amanecer hasta el ocaso—, un telescopio H-α que detecta la eyección de filamentos solares, una estación GNSS para el seguimiento de la ionosfera, un magnetómetro con datos que alimentan el portal de la Agencia Espacial Europea (ESA), y una antena VLF desarrollada en colaboración con estudiantes de la propia universidad, que permite detectar fulguraciones solares. Todo ello, operando de forma autónoma incluso durante apagones eléctricos, gracias a un generador propio.

“Creo que no hay nadie en el mundo que lo tenga tan centralizado, y estamos muy orgullosos de ello”, subrayó la investigadora, visiblemente emocionada por lo que considera un hito tanto académico como tecnológico.

Aunque aún poco conocida por la ciudadanía, la meteorología espacial estudia fenómenos como vientos solares, eyecciones de masa coronal o tormentas geomagnéticas, cuyos efectos pueden ser tan espectaculares como las auroras boreales o tan disruptivos como el colapso de infraestructuras críticas: internet, navegación GPS, redes eléctricas o sistemas bancarios.

Cid recordó que, tras el apagón del pasado 28 de abril, muchas personas contactaron con su equipo para saber si se trataba de una tormenta solar. “Pero no fue el caso”, aclaró, no sin remarcar que su grupo fue el primero en España en proporcionar datos a la ESA, consolidando su papel como referente internacional en la materia.

Desde ya, la nueva estación situada en el corazón del campus complutense comienza a vigilar el cielo con precisión científica, aportando información valiosa que puede prevenir futuros apagones globales. Una iniciativa que, desde Alcalá, apunta directamente al sol.

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