La Universidad de Alcalá asesorará a la NASA para vigilar la radiación solar durante la misión tripulada Artemis II a la Luna

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Imagen: Universidad de Alcalá

La Universidad de Alcalá participará en la misión Artemis II, el próximo vuelo tripulado de la NASA alrededor de la Luna. La agencia espacial ha pedido apoyo al equipo de investigadores de la UAH que trabaja con el instrumento Energetic Particle Detector (EPD) de la misión Solar Orbiter para analizar datos sobre radiación solar durante el viaje.

El lanzamiento está previsto para el 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a las 18.24 hora local, ya en la madrugada del 2 de abril en la España peninsular. La misión durará unos diez días y llevará a bordo a cuatro astronautas: Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense.

Artemis II no aterrizará en la Luna. Su objetivo es comprobar el funcionamiento de la nave Orion y del cohete SLS en una misión tripulada de ida y vuelta alrededor del satélite. Será además la primera vez desde el final del programa Apolo que una misión con astronautas de la NASA viaje hasta el entorno lunar.

La aportación de la UAH se centrará en el seguimiento de las partículas energéticas emitidas por el Sol. El instrumento EPD, integrado en la sonda Solar Orbiter, mide precisamente ese tipo de partículas, que figuran entre los principales riesgos para naves y tripulaciones cuando se alejan de la protección del campo magnético terrestre.

Según explicó Javier Rodríguez-Pacheco, catedrático de Astronomía y Astrofísica de la UAH e investigador principal del EPD, la NASA trasladó esta petición al equipo en una teleconferencia celebrada a finales de enero. El objetivo es utilizar los datos de baja latencia del instrumento, los que llegan antes a la Tierra, para calcular cómo podría evolucionar la radiación solar durante la misión.

A partir de esos registros, los investigadores podrán estimar cuándo podrían alcanzar esas partículas la zona por la que se moverá Artemis II y con qué intensidad. Esa información servirá como apoyo para valorar el posible impacto de la actividad solar sobre la tripulación y sobre los sistemas de la nave.

La radiación solar es uno de los factores más vigilados en las misiones espaciales tripuladas de larga distancia. Las tormentas solares y otros episodios de actividad intensa pueden alterar equipos electrónicos y aumentar la exposición de los astronautas a partículas de alta energía. Por eso, la monitorización del llamado clima espacial se ha convertido en una parte cada vez más relevante de este tipo de operaciones.

La relación de la UAH con este campo no es nueva. El equipo de la universidad trabaja desde 2020 con Solar Orbiter, una misión de la Agencia Espacial Europea con colaboración de la NASA destinada a estudiar el Sol y el origen del viento solar. Su trabajo se centra en el análisis de las partículas energéticas detectadas por la sonda.

Ese conocimiento ya se ha aplicado antes en otras misiones. La UAH asesoró también a la NASA durante el primer vuelo en Marte del helicóptero Ingenuity, integrado en la misión Perseverance, después de una tormenta solar que había enviado partículas cargadas hacia el planeta rojo.

La universidad mantiene además vínculos directos con la estructura científica del programa lunar estadounidense. Teresa Nieves-Chinchilla, antigua alumna de la UAH, dirige en la actualidad la oficina Moon to Mars Space Weather Analysis Office de la NASA, dedicada al análisis del clima espacial en las misiones de exploración.

La participación de la UAH en Artemis II se concreta así en una tarea técnica: aportar datos e interpretación científica sobre radiación solar en una misión clave para el regreso de astronautas al entorno lunar. No se trata de una colaboración simbólica, sino de un apoyo especializado en un aspecto que puede resultar decisivo para la seguridad del vuelo.

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