- Felipe VI fue investido Doctor Honoris Causa en el Paraninfo, en un año marcado por actos académicos de alto perfil y proyección institucional
- La UAH estrenó campus en Torrejón y aprobó nuevos estatutos adaptados a la LOSU, cerrando 2025 con cambios estructurales y expansión docente
La Universidad de Alcalá (UAH) termina 2025 con un calendario marcado por aperturas, actos académicos de alto perfil y varias decisiones que han afectado al día a día del campus. En un curso en el que la movilidad estudiantil y la vida universitaria han vuelto a estar en el centro —por nuevas sedes y por incidencias puntuales—, la institución ha ido encadenando hitos que mezclan docencia, ciencia, cultura y gobernanza.
El año ha estado atravesado, además, por un debate más amplio: el encaje del sistema universitario en el marco de la LOSU y la coordinación entre universidades públicas madrileñas, en un contexto en el que los rectores vienen reclamando financiación y certezas normativas para los próximos cursos.
Uno de los movimientos más visibles de 2025 ha sido la apertura del nuevo campus en Torrejón de Ardoz, junto a la estación de Cercanías de Soto del Henares. La UAH inició allí la docencia el 8 de septiembre con dos grados —Enfermería y Fisioterapia—, ampliando su oferta para estudiantes del Corredor del Henares y acercando aulas y servicios a una zona que concentra población joven y conexiones rápidas con Alcalá y Madrid.
La llegada de estos estudios a Torrejón se ha interpretado en clave de descongestión y accesibilidad: menos traslados largos para parte del alumnado y más posibilidades de prácticas y colaboración con recursos sanitarios del entorno. La UAH ha enmarcado el proyecto como una expansión académica, con un primer curso de implantación que servirá para medir demanda y necesidades de crecimiento.
En el arranque del segundo trimestre, el Paraninfo volvió a ser escenario de uno de los actos institucionales más seguidos del año universitario. El 27 de febrero, la UAH invistió a Felipe VI como Doctor Honoris Causa, en una ceremonia que reunió a representantes académicos y autoridades en el Colegio de San Ildefonso.
La Universidad vinculó el reconocimiento a la relación del monarca con la institución y a valores como los derechos humanos, la cultura y la investigación. En la crónica pública del acto se subrayó, además, el mensaje del Rey sobre la importancia de un lenguaje jurídico comprensible, un tema con especial eco en una universidad con tradición histórica en estudios jurídicos.
El curso también dejó avances relevantes en el ámbito científico. El 10 de febrero se cumplieron cinco años del lanzamiento de Solar Orbiter, misión de la ESA y la NASA en la que participa la UAH, orientada a profundizar en el conocimiento del Sol y de los fenómenos que influyen en el llamado clima espacial.
Meses después, el 7 de octubre, la Universidad difundió un estudio centrado en los Electrones Energéticos Solares (SEE) y en los mecanismos que explican su generación. La investigación se relaciona con la interpretación de partículas y eventos energéticos que afectan a la radiación en el espacio, un campo con aplicaciones indirectas en la protección de satélites y tecnologías sensibles.
Con el avance del curso, marzo combinó gestos simbólicos y decisiones excepcionales. La UAH incorporó el nombre de María Isidra de Guzmán —la llamada ‘Doctora de Alcalá’— a la lista de personajes que figuran en el Paraninfo. Guzmán fue la primera mujer en España en obtener un doctorado universitario, y lo hizo en la propia Universidad de Alcalá en 1785, en un reconocimiento entendido como un acto de justicia histórica.
Ese mismo mes, la actividad académica se vio alterada por la alerta meteorológica en la Comunidad de Madrid. El 21 de marzo se suspendieron las clases presenciales debido al riesgo de inundaciones, siguiendo recomendaciones de emergencia destinadas a limitar desplazamientos y garantizar la seguridad de la comunidad universitaria.
La primavera devolvió a la Universidad de Alcalá al centro de la agenda cultural nacional. El 23 de abril, el Paraninfo acogió de nuevo la entrega del Premio Cervantes, con Sus Majestades los Reyes presidiendo el acto en el que Álvaro Pombo recibió el galardón correspondiente a la edición de 2024, en una de las citas más simbólicas del calendario académico y literario.
En paralelo, la UAH fue designada sede de los Campeonatos de España Universitarios de Kárate (25 y 26 de abril) y Taekwondo (3 y 4 de mayo), con competiciones en sus instalaciones deportivas del Campus Científico-Tecnológico. La organización de estos eventos reforzó el papel de la Universidad como anfitriona de grandes citas del deporte universitario.
La recta final del mes estuvo marcada por una incidencia técnica de alcance general. El 29 de abril, la UAH suspendió la actividad lectiva y académica tras el apagón registrado el día anterior en la península ibérica, que afectó al normal funcionamiento de servicios y a la movilidad.
En mayo, la atención se centró en uno de los centros históricos de la etapa moderna de la Universidad. El 9 de mayo, la Facultad de Farmacia celebró su 50 aniversario, con un acto que permitió repasar la trayectoria de un centro creado en 1975 y estrechamente vinculado a la formación en salud y a la investigación científica.
La conmemoración sirvió también para subrayar el papel que la Facultad ha desempeñado en la consolidación de la UAH tras su recuperación, integrando docencia, laboratorio y proyección profesional dentro de la identidad académica de la institución.
Tras el verano, la actividad académica volvió a poner el foco en la divulgación y la orientación educativa. A finales de septiembre, la UAH celebró las jornadas ‘Ciencias del pasado’, dirigidas a alumnado de Bachillerato y de los últimos cursos de la ESO, con talleres y mesas redondas sobre Arqueología y Paleontología.
El encuentro puso de relieve la importancia de combinar ciencia y humanidades para reconstruir y comprender el pasado, una línea de trabajo que la Universidad viene defendiendo como herramienta para generar vocaciones científicas y fomentar el pensamiento crítico.
El mes de octubre estuvo marcado por dos aniversarios de fuerte carga simbólica. El 8 de octubre, la Escuela de Arquitectura celebró su 25 aniversario con la inauguración de la Galería de Antiguos Directores y una mesa redonda con profesionales del sector, seguida de actividades centradas en la evolución de los estudios y la reflexión sobre ciudad y patrimonio.
Días después, el 15 de octubre, la Sociedad de Condueños conmemoró sus 175 años de historia. Fundada en 1850, esta entidad fue clave en la preservación de los edificios históricos vinculados a la Universidad, evitando su desaparición y haciendo posible que el patrimonio universitario se haya mantenido hasta la actualidad.
En noviembre, la proyección internacional volvió a ocupar un lugar destacado. El 5 de noviembre, la UAH entregó el Premio Campus Patrimonio 2025 a la Universidad de Harvard, reconociendo el valor histórico, arquitectónico y simbólico de su campus de Cambridge y su defensa de los principios fundacionales de la educación superior.
El galardón se inscribe en una línea que compara campus universitarios como espacios patrimoniales vivos, donde la arquitectura, la memoria y la vida académica se proyectan más allá de las fronteras nacionales.
El cierre del año llegó acompañado de decisiones de calado para la comunidad universitaria. El 10 de diciembre se relanzó la Radio de la Universidad de Alcalá (RUAH), con emisión en el 107.4 FM y presencia en plataformas digitales, en un proyecto impulsado desde el ámbito estudiantil para dar visibilidad a la vida universitaria.
Ese mismo día, el Claustro aprobó los nuevos estatutos de la UAH, adaptados a la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU). La reforma culminó un proceso orientado a cumplir el marco legal vigente, respetar los sistemas de gobernanza existentes y favorecer un funcionamiento más ágil de la institución.
En paralelo, el 10 de diciembre también se constituyó formalmente la Conferencia de Rectores de las Universidades Públicas de Madrid (CRUMA) como asociación, con la Universidad de Alcalá como sede permanente y con su rector, José Vicente Saz, al frente de la presidencia durante el primer año. El nacimiento de este órgano se interpreta como un intento de reforzar una voz coordinada de las universidades públicas madrileñas ante los debates abiertos sobre financiación y normativa.
Un cierre de año con balance y preguntas para 2026
El balance de 2025 deja una UAH con más presencia territorial —con el campus de Torrejón en funcionamiento— y con una agenda que ha ido combinando ciencia, cultura y deporte universitario. También muestra una institución que ha tenido que responder a imprevistos (lluvias, apagón) y que cierra el año con cambios internos relevantes, como la actualización de sus estatutos.
Con 2026 por delante, el foco se desplaza hacia la consolidación de proyectos recién estrenados y hacia el escenario universitario madrileño en su conjunto. ¿Hasta qué punto la coordinación entre universidades y las reformas internas se traducirán en mejoras palpables para estudiantes y personal? Esa será, probablemente, una de las preguntas que acompañen el próximo curso.
