Investigadores de la Universidad de Alcalá prevén que el calentamiento favorezca al 91 % de las poblaciones de plagas estudiadas

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Foto: Universidad de Alcalá

Una investigación desarrollada por científicos de la Universidad de Alcalá (UAH) concluye que el calentamiento global podría favorecer el crecimiento del 91 % de las poblaciones de plagas agrícolas analizadas de aquí a 2050, bajo un escenario de aumento de temperatura de aproximadamente dos grados centígrados. El trabajo, publicado en la revista científica Ecography y difundido este viernes 6 de noviembre por la institución académica, ha utilizado datos de 206 especies de artrópodos para estudiar cómo responden estos organismos a distintas condiciones térmicas y qué consecuencias puede tener su evolución para la agricultura.

La investigación, titulada Future warming enhances rates of population increase of arthropod crop pests globally, está firmada por Darío San-Segundo Molina, Ignacio Morales-Castilla y Sara Villén-Pérez, integrantes del Grupo de Investigación Ecología del Cambio Global y Evolución de la Universidad de Alcalá. Los autores han reunido información procedente de numerosos experimentos sobre la respuesta de insectos y ácaros a la temperatura y han desarrollado modelos estadísticos para estudiar su capacidad de crecimiento poblacional. El objetivo es mejorar las previsiones sobre los cambios que experimentarán las plagas agrícolas conforme aumenten las temperaturas.

Los resultados apuntan a que muchas poblaciones de plagas podrían encontrar condiciones más favorables para reproducirse y aumentar su tamaño, especialmente en las regiones templadas. Según explica el investigador Darío San Segundo, el calentamiento también puede adelantar la aparición de determinados brotes, incrementar el número de individuos y dificultar su control. Sin embargo, la respuesta no será uniforme en todo el planeta, ya que algunas especies de regiones tropicales se encuentran actualmente cerca de sus límites de tolerancia térmica y podrían verse perjudicadas por nuevos incrementos de temperatura.

Los científicos subrayan que la capacidad de crecimiento estimada por los modelos no equivale necesariamente al comportamiento que tendrá una plaga concreta en una explotación agrícola. Además de la temperatura, intervienen factores como las precipitaciones, la disponibilidad de plantas de las que alimentarse y la presencia de depredadores naturales. Por tanto, el estudio identifica tendencias y riesgos potenciales a escala global, pero no establece fechas de aparición de plagas en fincas determinadas ni calcula las pérdidas económicas que podrían causar.

Los investigadores de la UAH trabajan ahora en una nueva línea de análisis centrada en 25 plagas que están llegando a Europa, con el propósito de identificar las regiones productoras y los cultivos que podrían resultar más afectados. Esta fase permitirá avanzar hacia previsiones más específicas y facilitar el diseño de medidas de vigilancia y prevención. La investigación forma parte del proyecto MaCroPheST y busca proporcionar herramientas científicas que ayuden a anticipar los efectos del cambio climático sobre la producción agrícola y la gestión de las plagas.

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