- La imagen de Nuestro Señor con la Cruz a Cuestas salió de la Catedral Magistral pasadas las 22.00 y completó sus 14 estaciones de penitencia.
- La Cofradía del Cristo de la Columna portó el paso en un itinerario ya consolidado en los últimos años, con acompañamiento del Trío de Capilla Juventudes Musicales de Alcalá.
El Vía Crucis del Martes Santo volvió a recorrer el centro histórico con la imagen de Nuestro Señor con la Cruz a Cuestas en una de las citas más recogidas de la Semana Santa complutense. La salida se produjo pasadas las 22.00 horas desde la Catedral Magistral, desde donde arrancó un recorrido breve en distancia, pero marcado por el carácter penitencial de sus 14 estaciones.
La primera de ellas, “Jesús es condenado a muerte”, se desarrolló en el interior del templo antes de que el cortejo saliera a la calle. A partir de ahí, la procesión avanzó con las paradas previstas para la oración y la meditación de cada estación, en una celebración centrada en el recuerdo de la pasión de Cristo desde su prendimiento hasta la crucifixión. El propio término “vía crucis” significa, de hecho, “camino de la cruz”.
Tras la imagen marcharon autoridades eclesiásticas y representantes políticos, además de numerosos fieles, en una convocatoria que mantiene su peso dentro del calendario de la Semana Santa. Aunque se trata de una procesión de formato más sobrio que otras grandes salidas penitenciales, el Vía Crucis del Martes Santo se ha consolidado como uno de los actos de mayor carga devocional de esos días.
La Cofradía del Cristo de la Columna fue la encargada de portar el paso del Señor, una labor que ya había asumido también en otras citas de esta misma Semana Santa. Su participación refuerza además el papel que desempeñan las cofradías en la organización práctica de los desfiles procesionales, más allá de sus propias estaciones de penitencia, en una celebración que exige coordinación entre hermandades, Cabildo y Seminario Mayor Diocesano.
El acompañamiento musical corrió a cargo del Trío de Capilla Juventudes Musicales de Alcalá, una fórmula acorde al tono austero del Vía Crucis. Frente a las bandas de mayor formato que suelen participar en otras procesiones, este tipo de acompañamiento contribuye a subrayar el carácter de recogimiento de un acto pensado más para la oración pública que para el lucimiento procesional.
El itinerario repitió el trazado de los últimos años. Desde la Catedral Magistral, el cortejo pasó por la plaza de los Santos Niños, Escritorios, Santa Úrsula y la plaza de Rodríguez Marín hasta alcanzar la plaza de Cervantes. Desde allí continuó por Libreros, Tinte, Santiago, plaza de Palacio, San Juan y de nuevo la plaza de los Santos Niños antes de regresar al templo.
La repetición del recorrido no es una novedad. Ese mismo itinerario ya se había seguido en 2019, en 2022 —primer año de regreso de la Semana Santa a la calle tras la pandemia— y en 2023, además de en 2025. La continuidad del trazado responde tanto a criterios organizativos como a la consolidación de un recorrido que permite encajar las estaciones en un entorno céntrico y fácilmente reconocible por los asistentes.
El antecedente más inmediato estuvo en 2024, cuando la lluvia obligó a celebrar el Vía Crucis en el interior de la Catedral Magistral. Aquel cambio evitó la salida a la calle y convirtió el templo en escenario de toda la ceremonia. La celebración de este año permitió, por tanto, recuperar de nuevo el desarrollo exterior de la procesión y mantener una imagen ya habitual del Martes Santo en la ciudad.
La cita está organizada por el Cabildo de la Santa e Insigne Catedral Magistral junto al Seminario Mayor Diocesano, una colaboración que sostiene una de las expresiones más tradicionales de la religiosidad de la Semana Santa. Más allá del componente litúrgico, el Vía Crucis conserva también una dimensión pública y patrimonial, al integrar imagen, música, ceremonial y ocupación del espacio urbano en pleno casco histórico.
Con ese formato contenido, sin grandes alardes y apoyado en la repetición de un itinerario conocido, el Vía Crucis del Martes Santo volvió a situarse como una de las escenas más sobrias de la Semana Santa. La presencia del Cristo con la Cruz a Cuestas por las calles del centro, deteniéndose en cada estación para la oración, mantiene así una tradición que ha logrado estabilidad en los últimos años, incluso después de la interrupción que supusieron la pandemia y, más tarde, la lluvia de 2024.










