- El conjunto alcalaíno remontó el gol inicial del Gatikako Iusturi y resistió hasta el 3-4 final en una pista muy exigente.
- Leire marcó dos goles, Castelo firmó el tanto decisivo y Patri sostuvo al equipo en los peores momentos del partido.
Hay victorias que cuentan más que una simple suma en la clasificación. La del Imán Serroukh Alcalá Hockey en Gatika entra de lleno en esa categoría. El conjunto alcalaíno sacó adelante un partido de enorme desgaste, remontó un arranque adverso y terminó llevándose un 3-4 de mucho peso competitivo en la jornada 21 de la Ok Liga Plata Femenina. Lo hizo, además, con el equipo bajo mínimos, con solo seis jugadoras habituales disponibles y el apoyo de la canterana Sara.
El escenario no invitaba precisamente al optimismo. Pista complicada, rival serio y un banquillo casi inexistente para afrontar un encuentro de máxima exigencia física. Y por si faltaba algo, el golpe llegó casi antes de acomodarse al partido. A los treinta segundos, el Gatikako Iusturi ya mandaba en el marcador y obligaba al Alcalá Hockey a remar desde la primera curva. Pero este equipo, cuando peor pinta tiene la tarde, suele encontrar una respuesta.
La réplica fue inmediata. Apenas un minuto después, Leire apareció para poner el 1-1 y devolver el pulso a un Alcalá Hockey que no podía permitirse ni un solo minuto de desconexión. Ese empate no solo equilibró el marcador; también cambió el tono del encuentro. El equipo dirigido por Pulga empezó a asentarse, a competir mejor cada posesión y a jugar con la cabeza un partido que pedía piernas, pero sobre todo oficio.
A partir de ahí tocó enfundarse el mono de trabajo. El Alcalá Hockey alternó fases de control con otras de sufrimiento, muy consciente de que el encuentro iba a decidirse en la capacidad para dosificar fuerzas y resistir. Sin apenas rotaciones, cada esfuerzo valía el doble. Cada repliegue exigía un plus. Y en medio de ese intercambio tenso, otra vez Leire encontró el premio. A los 18 minutos, la atacante volvió a ver portería para firmar el 1-2 y culminar una remontada de mucho mérito antes del descanso.
El paso por vestuarios no cambió el guion de fondo, pero sí trajo otro arranque trepidante. En la primera acometida seria de la reanudación, Elaia soltó un golpe de autoridad con el 1-3. Parecía el gol de la tranquilidad, el que podía dar algo de aire a un equipo muy castigado físicamente. Pero el partido estaba lejos de conceder treguas. Casi en la jugada siguiente, el Gatikako recortó distancias con el 2-3 y volvió a dejar claro que aquello iba a resolverse entre el alambre y el desgaste.
El duelo se abrió por completo. El Alcalá Hockey tuvo ocasiones para matar el partido, pero no logró clavar el cuarto en sus mejores minutos. Y cuando un encuentro sigue vivo, la incertidumbre suele crecer con el cansancio. Ahí fue donde el equipo alcalaíno empezó a notar de verdad el viaje tan corto de banquillo con el que había afrontado la cita. Las locales apretaron, ganaron metros y obligaron a las visitantes a una resistencia casi total.
En ese tramo emergió una figura decisiva: Patri. La portera sostuvo al equipo con intervenciones de muchísimo valor cuando el partido amenazaba con romperse del lado local. También creció la defensa, multiplicada para cerrar espacios y aguantar un escenario cada vez más incómodo. Pero tanto insistió el Gatikako que el premio acabó llegando. A falta de seis minutos, Naiara Cuadra firmó el 3-3 y dejó el partido en un punto crítico para las alcalaínas.
Era el momento en el que muchos equipos se caen. Después del esfuerzo acumulado, del desgaste, del golpe moral del empate y de la sensación de que el partido se escapaba. Pero el Alcalá Hockey no se entregó. Al contrario. Se vació todavía un poco más. Dos minutos después, en una acción embarullada, de las que premian la fe y la insistencia, Castelo cazó la oportunidad en el área y firmó el 3-4 definitivo. Un gol de oportunismo, de convicción y de equipo que se niega a bajar los brazos.
Lo que vino después fue aguantar. Defender cada posesión como si fuera la última. Exprimir lo que quedaba en las piernas para cerrar una victoria enorme en lo anímico y en lo clasificatorio. Porque el triunfo no solo deja dos puntos más en el casillero. También mantiene al Alcalá Hockey vivo en la pelea de arriba, a tres puntos del segundo clasificado, HC Raxoi, y a cinco del líder, Marineda, cuando restan cinco jornadas para el cierre del campeonato.
La lectura del partido va mucho más allá del resultado. Ganar fuera de casa siempre refuerza. Hacerlo ante un rival exigente ya tiene un valor extra. Pero conseguirlo con una plantilla tan mermada, después de empezar perdiendo y respondiendo a cada golpe del encuentro, convierte esta victoria en una declaración de resistencia competitiva. El próximo reto será en casa ante el CP Alcorcón, con la esperanza de recuperar efectivos y seguir metiendo presión en la pelea por el ascenso.










