La XII Carrera contra el Cáncer vuelve a llenar El Val y refuerza el apoyo comunitario a pacientes y familias

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Imagen: Ayuntamiento de Alcalá

La Ciudad Deportiva de El Val se convirtió este domingo en el punto de encuentro de cientos de vecinos que, un año más, quisieron mostrar su respaldo a las personas afectadas por el cáncer. La XII edición de la carrera ‘Alcalá en Marcha contra el Cáncer’ reunió a participantes de todas las edades, en una convocatoria que mantiene desde hace años un fuerte componente comunitario y de acompañamiento.

La prueba principal, de 5 kilómetros, mantuvo un recorrido íntegramente urbano en torno a las instalaciones deportivas. La accesibilidad del circuito facilitó una participación heterogénea, donde caminar, trotar o correr fueron opciones compatibles. También se celebraron carreras infantiles y actividades dirigidas como el calentamiento grupal previo, que congregó a decenas de familias en la zona central del recinto.

Según la Asociación Española Contra el Cáncer en Alcalá, los fondos recaudados se destinan a tres ámbitos complementarios: financiación de investigación oncológica, programas de educación en salud y servicios de apoyo psicológico y social para pacientes y sus familiares. Estos servicios se prestan de manera gratuita, tanto de forma presencial como telefónica, en coordinación con equipos profesionales.

La presencia de voluntariado, clubes deportivos locales y grupos de centros educativos volvió a ser una constante en una jornada marcada por temperaturas suaves y ambiente festivo. También asistieron representantes de la corporación municipal, que acompañaron la entrega de dorsales y atendieron a las entidades colaboradoras.

La organización mantuvo la modalidad del dorsal solidario, dirigida a quienes desean colaborar sin participar en la carrera. Esta fórmula ayuda a ampliar la base de apoyo y permite que personas con movilidad reducida, agendas complicadas o procesos de tratamiento puedan sumarse a la iniciativa.

El cierre de la prueba no dejó una imagen de «meta» convencional, sino algo más sencillo: grupos que se quedaban en la pista charlando, familias esperando a amigos que aún llegaban y voluntarios acompañando a quienes necesitaban un respiro. Ese poscarrera, sin ruido ni podio, es quizá donde se entiende mejor el sentido de la cita: no se trata solo de participar, sino de sostener, acompañar y recordar que nadie atraviesa la enfermedad en soledad en esta ciudad.

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