El XIII Congreso de Espacios Míticos convierte la Universidad de Alcalá en un punto de encuentro entre símbolos, mitología y ciencia ficción

Congreso de Espacios Miticos

Durante cuatro días, la Universidad de Alcalá se llenó de ideas, símbolos y relatos con la celebración del XIII Congreso de Espacios Míticos. La temática elegida este año —el viaje— sirvió de hilo conductor para explorar, desde múltiples disciplinas, cómo las culturas han entendido esta experiencia como algo más profundo que un simple desplazamiento físico.

La directora del Congreso, Mª Val Gago, inauguró el evento con una reflexión clara: «Somos seres en tránsito. El viaje es nuestra forma de interrogarnos, de buscar lo que nos falta o de huir de lo que tememos». Su intervención planteó el mito como un espejo de la vida interior y la búsqueda de sentido.

Uno de los momentos más comentados fue la ponencia del filólogo Francisco Peña, centrada en la figura de Filomena y su reinterpretación por parte de Lope de Vega. «Lope convierte el relato de Ovidio en una joya de octavas reales, más literaria que truculenta, donde el viaje de Filomena se convierte en un proceso doloroso pero trascendente», explicó. Para Peña, el mito es también una forma de narrar nuestras propias heridas y el modo en que estas nos transforman.

La propuesta más sorprendente llegó de la mano del doctorando Diego Gibanel y la profesora Amal Conesa (Universidad de Murcia), quienes compararon los relatos del autor grecolatino Luciano de Samosata con las narrativas actuales sobre la exploración espacial. «Vivimos una mitología capitalista. El viaje a la Luna ya no es solo una fantasía literaria, sino una narrativa política sobre el poder y la colonización del espacio», sostuvo Gibanel, generando debate entre el público.

Además de estos enfoques, también se abordaron los viajes en la Odisea, el cine de ciencia ficción, los mitos orientales y el papel de la mujer en la reinterpretación actual de las grandes narrativas. Las sesiones, celebradas en el Colegio de San Ildefonso, reunieron a investigadores, estudiantes y público general en un ambiente de intercambio intelectual que no perdió de vista la emoción que provocan los grandes relatos.

«Leer mitos no es mirar al pasado: es entender quiénes somos hoy», recordó Gibanel en la clausura. Y Francisco Peña cerró con una idea que resonó entre los asistentes: «Una sociedad que pierde sus mitos, pierde su esencia».

Todavía no se conoce la temática de la próxima edición, pero lo cierto es que el XIII Congreso de Espacios Míticos ha dejado poso. No solo en el mundo académico, sino también entre quienes —por unos días— se dejaron llevar por la poderosa idea de que todo viaje, si es auténtico, cambia a quien lo emprende.

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