- El programa arrancará en septiembre y se extenderá hasta mayo de 2027, con conferencias, exposición, recitales y visitas guiadas.
- Antezana será el escenario central por su vínculo con Íñigo de Loyola, que vivió allí entre 1526 y 1527.
El Hospital de Antezana volverá a situarse en el centro de la memoria histórica y religiosa de la ciudad. El antiguo Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia, uno de los espacios patrimoniales más singulares del casco histórico, acogerá buena parte de la conmemoración del 500 aniversario de la estancia de San Ignacio de Loyola en Alcalá de Henares, una etapa breve pero relevante en la formación del futuro fundador de la Compañía de Jesús.
La programación fue presentada este miércoles, 8 de julio, en el propio Hospital de Antezana, en un acto al que asistieron la alcaldesa, Judith Piquet; el rector de la Universidad de Alcalá, Carmelo García Pérez; el obispo de Alcalá, Antonio Prieto Lucena; y el presidente de la Fundación Antezana, Asensio Esteban Vallejo, junto a representantes de entidades y colectivos culturales de la ciudad. La presentación contó también con la actuación de un dúo de Juventudes Musicales.
La conmemoración se desarrollará a partir del próximo mes de septiembre y se prolongará hasta mayo de 2027. El programa incluirá un ciclo de conferencias con historiadores e investigadores, una gran exposición, recitales musicales y visitas guiadas, con el objetivo de acercar al público el paso de Íñigo López de Loyola por Alcalá entre 1526 y 1527 y explicar el peso que esta etapa tuvo en su evolución intelectual, religiosa y espiritual.
El lugar elegido para centralizar los actos no es casual. El Hospital de Antezana fue el espacio en el que Íñigo de Loyola residió durante su estancia alcalaína y donde prestó servicio como ayudante en tareas de cocina y enfermería a cambio de alojamiento. Aquella experiencia se produjo en un momento decisivo de su vida, después de su conversión espiritual y antes de la fundación de la Compañía de Jesús, que llegaría años más tarde.
Durante su estancia en Alcalá, Íñigo de Loyola se formó en filosofía y teología en el entorno universitario creado por el cardenal Cisneros, una institución que en el siglo XVI se había convertido en uno de los grandes focos intelectuales de Europa. La ciudad reunía entonces actividad académica, debate religioso, vida asistencial y una intensa circulación de ideas, factores que ayudan a entender el interés histórico de este aniversario.
La alcaldesa destacó en la presentación “la importancia histórica y espiritual de una personalidad tan excepcional como la de San Ignacio de Loyola” y subrayó la influencia que tuvo Alcalá en su evolución religiosa y de pensamiento. Según Judith Piquet, aquella etapa se desarrolló “en un entorno de gran peso filosófico y teológico, marcado por los estudios universitarios, la realidad social del Siglo de Oro, el progreso de la medicina y de los cuidados de la salud o el peso internacional de nuestra ciudad”.
Piquet también agradeció la implicación de la Universidad de Alcalá, del Obispado y de la Fundación Antezana en una conmemoración que, según señaló, permite reivindicar Alcalá como ciudad de patrimonio, tradición y cultura. La alcaldesa elogió especialmente el papel de la Fundación Antezana, a la que vinculó con el potencial cultural, intelectual y turístico de la ciudad y definió como “uno de los corazones espirituales y populares” de Alcalá.
El Hospital de Antezana, conocido también como el Hospitalillo, mantiene una relevancia histórica propia dentro del patrimonio alcalaíno. Su origen se remonta a finales del siglo XV y su trayectoria ha estado vinculada durante siglos a la atención a personas necesitadas, a la beneficencia y a los cuidados. Ese carácter asistencial explica también la conexión con la experiencia de Íñigo de Loyola, que encontró allí un lugar donde residir mientras avanzaba en sus estudios y en su proyecto religioso.
La figura de San Ignacio de Loyola trasciende el ámbito local por su papel en la historia de la Iglesia católica. Nacido como Íñigo López de Loyola, fue soldado antes de iniciar un proceso de conversión espiritual que le llevó a la formación religiosa y, posteriormente, a la fundación de la Compañía de Jesús. Fue canonizado en 1622 y su legado quedó asociado a la espiritualidad ignaciana, la educación y la actividad misionera de los jesuitas.
La conmemoración del quinto centenario permitirá recuperar una etapa menos conocida de esa biografía y conectarla con espacios concretos de Alcalá. Más allá del calendario de actos, el aniversario abre una oportunidad para reforzar la lectura histórica del Hospital de Antezana, de la antigua Universidad y del papel que la ciudad tuvo en la vida intelectual y religiosa del siglo XVI.










