- La clausura se celebró este domingo, 5 de julio, con un recorrido festivo por el casco histórico y espectáculos gratuitos de calle.
- El festival ha celebrado sus bodas de plata del 12 de junio al 5 de julio, con teatro, música, danza, circo y títeres.
El centro histórico volvió a convertirse este domingo en un escenario abierto al público para despedir una de las citas culturales más reconocibles del calendario complutense. Tras varias semanas de funciones, estrenos y actividades vinculadas al teatro del Siglo de Oro, Clásicos en Alcalá cerró su XXV edición con una fiesta final marcada por la música, el color y la presencia de criaturas mitológicas en las calles.
La jornada de clausura puso el broche a una edición especialmente simbólica para el Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro de la Comunidad de Madrid. La cita, organizada por la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, se ha celebrado del 12 de junio al 5 de julio y ha conmemorado sus 25 años con una programación repartida por teatros, espacios patrimoniales y enclaves al aire libre.
El cierre mantuvo una de las señas de identidad del festival: sacar las artes escénicas del espacio convencional y llevarlas al contacto directo con vecinos y visitantes. En esta ocasión, el casco histórico acogió una propuesta de teatro de calle pensada para todos los públicos, con un ambiente festivo que transformó plazas y calles en un recorrido escénico.
La programación final incluyó espectáculos protagonizados por animales fantásticos, sátiros, demonios, dragones y figuras inspiradas en el imaginario mitológico. Según la programación del festival, la clausura estaba prevista con propuestas como ‘Sátiros y demonios’, de Alea Teatre; ‘Quimera’, de La Fam, con un dragón articulado de gran formato; y ‘Bestias Ígneas’, de L’Avalot Teatre, una pieza de fuego, música y grandes figuras vinculadas al bestiario fantástico.
La elección de este tipo de cierre no es casual dentro del espíritu de Clásicos en Alcalá. Aunque el festival tiene como eje el legado teatral del Siglo de Oro, su programación incorpora desde hace años lenguajes contemporáneos, formatos familiares y espectáculos de calle que permiten acercar los textos, los mitos y las referencias clásicas a públicos más amplios.
La XXV edición ha tenido además una dimensión internacional destacada, con compañías y propuestas procedentes de distintos países. En su recta final, el festival reunió producciones vinculadas a España, México, Cuba, Portugal y Ecuador, junto a nuevas lecturas de autores como Lope de Vega, Cervantes o el Arcipreste de Hita.
Durante las últimas semanas, la programación ha combinado representaciones teatrales, música, danza, circo, títeres, instalaciones sonoras y actividades académicas. Entre los espacios utilizados han figurado escenarios habituales de la vida cultural complutense, como el Teatro Salón Cervantes, el Corral de Comedias, el Hospital de Antezana, Gilitos-Laboratorio de Creación o el Museo Casa Natal de Cervantes, además de distintos puntos del centro histórico.
La clausura contó también con la presencia de los concejales del Equipo de Gobierno Santiago Alonso, Antonio Saldaña y Víctor Cobo, que acompañaron a vecinos y visitantes durante la jornada final. Más allá de la representación institucional, la cita volvió a mostrar el papel del festival como un evento capaz de atraer público al centro y generar actividad cultural en torno al patrimonio urbano.










