- La Concejalía de Consumo reactiva su campaña educativa con actividades dinámicas para todas las etapas escolares.
- El año pasado participaron más de 8.000 estudiantes de 27 centros en 16 talleres distintos.
En los pasillos de muchos colegios de Alcalá, los carteles que anuncian talleres sobre consumo responsable ya se han convertido en parte del paisaje del inicio de curso. Este 2025/2026, la Concejalía de Consumo vuelve a apostar por un programa que busca que los más jóvenes aprendan a mirar con lupa la publicidad, a cuestionar sus rutinas de compra y a reflexionar sobre el impacto de cada decisión en su entorno.
El formato es sencillo pero eficaz: sesiones participativas adaptadas a la edad del alumnado, que rompen con la idea de una clase magistral. En ellas, se propone a los estudiantes resolver juegos, analizar campañas publicitarias o poner en común cómo utilizan la tecnología. La clave, explican desde el área municipal, está en que los chicos y chicas se conviertan en protagonistas y no en meros oyentes.
La experiencia acumulada respalda esta estrategia. El pasado curso participaron más de 8.000 alumnos, la mayoría en Educación Primaria, aunque también hubo presencia en Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional. En total se ofertaron 16 talleres y se sumaron 27 centros de la ciudad. Entre los más solicitados destacaron Detectives de anuncios, Trivial de las nuevas tecnologías y Comprando justamente, actividades que combinan el juego con la reflexión crítica.
La concejala de Consumo, Esther de Andrés, insiste en que la buena acogida es un aliciente para seguir ampliando la propuesta. “El profesorado nos traslada que las dinámicas funcionan y el alumnado participa con entusiasmo”, afirma. Esa respuesta positiva refuerza la idea de mantener los talleres como un complemento al currículo académico.
Los centros interesados deben cumplimentar una solicitud en la que detallan las actividades que desean incluir y facilitan sus datos de contacto. Con esa información, el Ayuntamiento organiza un calendario que permite integrar los talleres dentro de la programación habitual de cada curso escolar.
Más allá de la gestión práctica, el trasfondo es claro: formar a futuros consumidores capaces de pensar de manera crítica y de incorporar criterios de sostenibilidad en su día a día. En un contexto donde las campañas publicitarias y el consumo digital marcan pautas de comportamiento, este tipo de programas buscan dotar a los estudiantes de herramientas para no dejarse llevar sin reflexión.
La continuidad de la iniciativa y la previsión de repetir cifras de participación apuntan a que los talleres seguirán consolidándose en la red educativa local. Alcalá apuesta así por una educación que no solo se limita a materias tradicionales, sino que prepara a los jóvenes para afrontar con criterio los desafíos de una sociedad cada vez más compleja y marcada por el consumo.










