- El estadio complutense se prepara para una mañana de fútbol con ambiente de Copa y duelo directo en la tabla.
- El regreso de Arribas y Hernández refuerza a un Alcalá que busca hacerse fuerte en casa frente al Quintanar del Rey.
El fútbol vuelve a mandar en El Val tras un fin de semana sin competición y con la Copa del Rey en el horizonte, que ha añadido un punto de ilusión a la grada. El sorteo ha emparejado al RSD Alcalá con el CD Tenerife y, mientras madura esa cita, el equipo de Vivar Dorado afronta un examen inmediato: un rival directo en la clasificación y un estadio que aspira a ser factor diferencial. El regreso a casa llega, además, con la expectativa de consolidar sensaciones en un tramo de calendario que empieza a perfilar tendencias.
El partido está fijado para este domingo 12 de octubre a las 12:00 horas, correspondiente a la sexta jornada del Grupo V de Segunda RFEF. El Val, recién puesto a punto en el verde, acogerá a un CD Quintanar del Rey que aterriza después de caer 0‑1 en su campo ante el CD Coria. La tabla los presenta pegados: los verdiblancos ocupan la 15ª posición, con un punto menos que el conjunto complutense, lo que anticipa un encuentro de márgenes muy estrechos.
El Alcalá llega con refuerzos en la lista: vuelve el canterano Jesús Arribas —recuperado de su lesión— y también se reincorpora Javi Hernández tras cumplir sanción. En el apartado de ausencias, Vivar Dorado no podrá contar con Jaime de Castro ni con Izan, baja sensible por lesión. La gestión de estos retornos y la adaptación de las piezas al plan de partido marcarán el dibujo rojillo, que ha hecho del ritmo y la amplitud del campo un argumento para imponerse en casa.
El contexto ayuda. El parón competitivo del pasado fin de semana —por el aplazamiento del encuentro que finalmente se disputará el 12 de noviembre en el estadio del Rayo Vallecano— ha servido para ajustar cargas y afianzar automatismos. En las horas previas, desde el vestuario se subraya el buen estado del césped y la necesidad de convertir las dimensiones de El Val en ventaja propia. Como resumió el lateral Edu Viaña, “nos tenemos que hacer fuertes aquí en casa”, un propósito que conecta con la idea de juego del técnico y el empuje de la grada.
Enfrente aparece un Quintanar del Rey que mantiene continuidad en el banquillo tras su ascenso reciente, con conceptos trabajados y ADN competitivo. Sus cifras de inicio dan poca concesión y obligan a lectura paciente del duelo: evitar pérdidas que activen su transición, controlar el juego directo y castigar los espacios exteriores. Para el Alcalá, la precisión en el primer pase y la agresividad en campo rival se antojan claves para decantar una tarde que, por clasificación y contexto, promete igualdad.
Más allá de la ilusión copera —con la visita de un equipo de categoría superior como el Tenerife—, el foco inmediato pasa por sumar en liga y estabilizar la trayectoria. Un triunfo en El Val permitiría respirar en la tabla y, sobre todo, reforzar la sensación de crecimiento colectivo antes de una secuencia de semanas exigentes. Con horario matinal y afición movilizada, el escenario está servido: puntos en juego y una oportunidad nítida para que el estadio complutense vuelva a empujar en una jornada marcada en rojo en el calendario.










