- El Ayuntamiento ha instalado señalización en la entrada de Emilia Pardo Bazán para recordar la restricción de acceso.
- La Policía Local sanciona ya a los conductores que circulan o aparcan dentro del recinto sin autorización.
La instalación de nuevas señales de tráfico en uno de los accesos principales al Parque de Espartales ha reactivado el debate sobre el uso y protección de este espacio verde, uno de los más concurridos de la ciudad. El parque es utilizado a diario por corredores, ciclistas y familias, y forma parte de un corredor natural que acompaña al arroyo Camarmilla, por lo que su conservación es un asunto recurrente en el ámbito vecinal.
La señalización, colocada en la entrada situada en la calle Emilia Pardo Bazán, junto al Centro Cultural La Galatea, recuerda que la circulación y el estacionamiento están prohibidos salvo autorización expresa. La medida no introduce una norma nueva, sino que refuerza una prohibición vigente desde hace años, aunque su cumplimiento ha sido irregular.
En los últimos meses, varios residentes habían denunciado la presencia habitual de vehículos que utilizaban los caminos interiores como vía de paso o aparcaban en áreas cercanas a las zonas verdes. Estas situaciones, además de generar molestias para las personas que pasean o hacen deporte, aumentaban el riesgo en puntos de visibilidad reducida y deterioraban el firme de los senderos.
Fuentes municipales señalan que la Policía Local ha intensificado la vigilancia en los accesos y ha comenzado a imponer sanciones a los conductores que acceden sin permiso. El refuerzo llega en un momento de mayor afluencia al parque, especialmente durante los fines de semana y las tardes.
El Parque de Espartales es uno de los puntos de encuentro más importantes del barrio y un espacio clave para la práctica deportiva al aire libre. Su cuidado y conservación forman parte del debate sobre la gestión de las zonas verdes urbanas, donde la presión de usos convivenciales, deportivos y de movilidad plantea retos de mantenimiento a medio plazo.
La aplicación continuada de las restricciones y el seguimiento de su impacto podrían desembocar en nuevas medidas de ordenación interna del parque, como la delimitación de accesos, el refuerzo de campañas informativas o la revisión de los recorridos peatonales y ciclistas.










