- Tres perros (Lía, Malala y Sía) y sus guías comienzan a operar con tareas de vigilancia, apoyo y detección preventiva en distintos puntos de la ciudad.
- La unidad se desplegará en parques, zonas sensibles, entorno escolar y eventos multitudinarios, además de integrarse en dispositivos de seguridad y control.
En los últimos años, varias policías locales de la Comunidad de Madrid han incorporado equipos caninos para ampliar su capacidad de intervención en la calle, especialmente en tareas de prevención, control y apoyo a otras patrullas. Alcalá de Henares se suma ahora a esa tendencia con la puesta en marcha de una Unidad Canina propia, presentada el 6 de febrero de 2026 como un recurso especializado dentro de la Policía Local.
La creación de esta unidad se formalizó con la firma de convenios y un acto de presentación en el que participaron la alcaldesa, Judith Piquet, y la concejala de Seguridad Ciudadana, Orlena de Miguel. El planteamiento, según se expuso en el acto, es dotar al cuerpo de un equipo formado por agentes específicamente preparados y perros adiestrados para actuar como binomios operativos, con presencia preventiva en la vía pública y apoyo en servicios donde la intervención canina aporta rapidez y eficacia.
El equipo canino trabajará, de forma prioritaria, en parques, zonas catalogadas como de sensibilidad elevada y espacios públicos donde puedan producirse conductas relacionadas con el consumo de sustancias estupefacientes. También se prevé su actuación en el entorno de centros escolares, en un enfoque que combina vigilancia y disuasión con la idea de anticiparse a problemas antes de que se cronifiquen.
Además de las intervenciones en la calle, la unidad está llamada a participar en dispositivos de seguridad y actuaciones de control junto a otras unidades policiales y servicios de emergencia. Este tipo de coordinación es clave en operativos amplios —por ejemplo, en días de gran afluencia—, donde cada recurso se asigna a una función concreta para cubrir accesos, zonas de tránsito y puntos de concentración.
El calendario de eventos de una ciudad como Alcalá, con ferias, actividades culturales y concentraciones multitudinarias en distintos momentos del año, es uno de los escenarios en los que se prevé un papel especialmente visible de la unidad. En ese contexto, la presencia de perros y guías puede reforzar los controles de acceso y la seguridad preventiva, con capacidad de respuesta rápida ante incidencias.
Los perros que integran la nueva unidad son Lía, Malala y Sía. Junto a sus guías policiales, forman los binomios que se desplegarán en los servicios asignados. En unidades de este tipo, el trabajo no se limita a la intervención puntual: exige entrenamiento continuado, coordinación con el resto del cuerpo y planificación de turnos y despliegues para que su presencia sea útil y sostenida en el tiempo.
Durante la presentación también se vinculó este paso a la evolución de otros modelos de patrullaje en Alcalá. La alcaldesa citó como referencia el despliegue de la Policía de Barrio, implantado hace aproximadamente un año y medio, y señaló que, según datos municipales, se habría registrado una disminución global cercana al 25% en incidencias de seguridad, especialmente en ruidos, molestias y conflictos entre particulares. En ese mismo balance, se apuntó a un incremento notable de la presencia policial en las zonas con más conflictos.
Más allá del componente operativo, la Unidad Canina tendrá una vertiente de proximidad. Está previsto que participe en actividades de divulgación y educación, como exhibiciones y jornadas informativas, con la idea de acercar el trabajo policial a familias y centros educativos y reforzar la confianza ciudadana a través de acciones visibles y pedagógicas.
La puesta en marcha de la unidad abre, desde ahora, una nueva pieza en el dispositivo de seguridad local. Su eficacia se medirá en la práctica diaria: dónde se despliega, con qué frecuencia, en qué escenarios resulta determinante y qué resultados logra en tareas concretas de prevención y control en el espacio público.










