- La nueva obra sustituye al mural anterior en la fachada lateral del edificio, deteriorado tras años de exposición en plena plaza de los Santos Niños.
- El mural recreará la panorámica de Anton Van der Wyngaerde de 1565 y tendrá un coste de 12.700 euros.
La fachada lateral de la Casa Tapón, sede de la Concejalía de Juventud y del CIDAJ en la plaza de los Santos Niños, cambiará de imagen con un nuevo mural del artista Manu Cardiel, uno de los muralistas con mayor presencia reciente en espacios públicos de Alcalá de Henares. La intervención actuará sobre la pared medianera del edificio, una superficie visible desde uno de los entornos más transitados del casco histórico y situada junto a la conexión natural entre la plaza, la Calle Mayor y el entorno de la Catedral Magistral.
La obra reproducirá la conocida vista de Alcalá dibujada en 1565 por Anton Van der Wyngaerde, una de las representaciones históricas más reconocibles de la ciudad. Se trata de una panorámica a vista de pájaro que permite identificar la estructura urbana del siglo XVI y algunos de los principales elementos monumentales de la época, en un momento clave para la consolidación de la ciudad universitaria impulsada por el cardenal Cisneros.
El mural tendrá un coste de 12.700 euros y forma parte de la renovación estética de la plaza de los Santos Niños, un espacio que en los últimos años ha concentrado distintas actuaciones de mejora urbana. La intervención permitirá cubrir la fachada que hasta ahora ocupaba el mural anterior, deteriorado por el paso del tiempo y por su exposición permanente en un punto especialmente visible del centro histórico.
La alcaldesa, Judith Piquet, visitó este viernes la zona para conocer el desarrollo de los trabajos y conversar con el artista, que prevé finalizar la intervención en los próximos días. Piquet defendió que la actuación busca reforzar la presencia del patrimonio histórico en el espacio público: “Con esta obra apostamos también por la recuperación y la visibilidad de nuestro patrimonio, sobre la base de este dibujo histórico e icónico, pues es la primera gran representación gráfica que existe de nuestra ciudad”.
La elección de la imagen no es casual. La vista de Van der Wyngaerde permite observar una Alcalá reconocible, pero anterior a buena parte de las transformaciones urbanas posteriores. En ella aparecen referencias como la Puerta de Madrid, la Puerta del Vado, el Palacio Arzobispal, la Magistral o el entorno de Alcalá Vieja, elementos que ayudan a explicar la evolución de la ciudad desde una lectura visual sencilla.
El concejal de Patrimonio Histórico, Vicente Pérez, explicó que la selección de esta representación histórica responde a “una reflexión conjunta entre el equipo técnico de Patrimonio Histórico y el propio autor”. Según señaló, el objetivo era incorporar a la fachada una imagen acorde con el entorno monumental de la plaza y con capacidad para explicar “cómo era la ciudad en el siglo XVI de una forma gráfica, fácil y sencilla”.
Manu Cardiel también detalló el reto artístico de trasladar una imagen histórica de formato longitudinal a una pared con proporciones distintas. El muralista explicó que el trabajo ha supuesto “adaptar una imagen histórica, con una perspectiva más longitudinal y vista de pájaro, a una plantilla más cuadrada”, llevándola a un lenguaje “mucho más de línea” y con una intervención menos centrada en el sello personal del autor que en la integración del mural en su entorno.
“Queríamos primar el contexto patrimonial por encima de que prevaleciera mi estilo”, señaló Cardiel, que ha buscado una paleta de colores integrada en el conjunto de la plaza de los Santos Niños y la Calle Mayor. La intervención, según explicó, ha incluido también una preparación técnica de la superficie mediante tareas de raspado, aplicación de fijador, revestimiento y un barniz protector final para favorecer la conservación de la obra.
La sustitución del mural anterior se produce en un punto de especial sensibilidad urbana y cultural. La Casa Tapón ocupa una fachada muy reconocible en el casco histórico y cualquier intervención en este espacio tiene un impacto inmediato sobre la imagen de la plaza. En este caso, la nueva obra desplaza el foco hacia una lectura patrimonial de la ciudad, apoyada en una imagen del siglo XVI y vinculada al relato histórico de Alcalá como ciudad universitaria y monumental.
Piquet enmarcó además la intervención dentro de una apuesta por el arte urbano como herramienta de regeneración visual. La alcaldesa afirmó que el mural supone “un espaldarazo al arte urbano y a sus jóvenes artistas”, al incorporarlos al plan de transformación urbana que se está desarrollando en distintos puntos de la ciudad.
La actuación conecta también con otros proyectos de puesta en valor del patrimonio monumental, como Alcalá Luce, aunque en este caso la intervención se apoya en un lenguaje distinto: el muralismo contemporáneo aplicado a una imagen histórica. El resultado busca que una pared medianera deteriorada pase a funcionar como un elemento de lectura patrimonial en una de las plazas más simbólicas del casco histórico.







