- Alcalá registró un aumento del 52% en la compra de vehículos híbridos y eléctricos, lejos del crecimiento del 612% observado en Madrid capital.
- El transporte público creció un 8,7% en la ciudad, mientras cinco municipios no facilitaron datos suficientes para evaluar el impacto de sus ZBE.
Las zonas de bajas emisiones han tenido efectos diferentes en los municipios madrileños, según los datos de un informe de la Cámara de Cuentas difundido esta semana. Alcalá de Henares aparece entre las ciudades analizadas, pero con una evolución muy distinta a la de Madrid capital.
El informe recoge que las compras de vehículos híbridos y eléctricos aumentaron un 52% en Alcalá durante el periodo analizado. El crecimiento fue mucho mayor en Madrid, donde alcanzó el 612%, mientras que Fuenlabrada registró una caída del 41%.
Las cifras no permiten afirmar que las zonas de bajas emisiones sean la única causa de estos cambios. La evolución también puede estar relacionada con las ayudas públicas, la oferta de vehículos, la instalación de puntos de recarga o las decisiones de los propios fabricantes y concesionarios.
La diferencia resulta relevante porque las restricciones de acceso no afectan igual a quienes viven en la capital y a quienes se desplazan diariamente desde ciudades del Corredor del Henares. Un conductor de Alcalá puede necesitar utilizar su vehículo para llegar a Madrid, pero no dispone necesariamente de las mismas alternativas de transporte, infraestructura de recarga o incentivos municipales que un residente de la capital.
El transporte público también experimentó una evolución desigual. La demanda aumentó un 8,7% en Alcalá durante el periodo estudiado, frente a un crecimiento cercano al 100% en el conjunto de los datos de transporte público analizados para Madrid capital.
El informe incluye además una limitación importante: cinco municipios —Collado Villalba, Colmenar Viejo, Getafe, Parla y Valdemoro— no facilitaron la información solicitada por la Cámara de Cuentas. Por ello, no es posible comparar de forma completa cómo están funcionando las zonas de bajas emisiones en todas las grandes ciudades madrileñas.
La falta de datos dificulta saber si las ZBE están reduciendo realmente el uso de vehículos contaminantes, si están desplazando los problemas de movilidad hacia municipios próximos o si están acelerando la renovación del parque automovilístico solo entre los hogares con mayor capacidad económica.
En Alcalá, el aumento de la movilidad sostenible se combina además con una subida más moderada del uso del transporte público que la registrada en Madrid. La comparación plantea una cuestión práctica para los vecinos: qué alternativas tienen quienes no pueden cambiar de coche y necesitan desplazarse a la capital por motivos laborales, educativos o sanitarios.
Los datos difundidos proceden de un informe de la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid, que reclama a los ayuntamientos que todavía no han completado sus proyectos que agilicen la aprobación y puesta en funcionamiento de sus zonas de bajas emisiones. La evolución de las restricciones y de los servicios alternativos permitirá comprobar si las diferencias entre municipios se mantienen durante los próximos años.







