- El Alcalá se impone a Las Rozas por 3-1 en El Val y celebra con su afición el ascenso a Segunda RFEF.
- El encuentro sirvió también como homenaje a Antonio Huelves, capitán rojillo, que se despide tras una trayectoria ejemplar.
No podía terminar de otra manera. La RSD Alcalá firmó el cierre perfecto a una campaña memorable con una victoria contundente y cargada de emoción frente a su gente. El 3-1 ante Las Rozas, en un Estadio Municipal El Val entregado, no solo selló una tarde de celebración, sino que marcó el broche de oro a una temporada que ya es parte de la historia del club complutense.
Con el ascenso a Segunda RFEF asegurado desde la jornada anterior, el equipo dirigido por Vivar Dorado no bajó el ritmo ni un segundo. Salieron al césped con la ambición intacta, decididos a regalar un último triunfo a su afición. El dominio fue claro desde el primer minuto. Dani Marín avisó pronto, en el minuto 8, con un disparo que rozó el palo y despertó los primeros ‘uy’ en la grada. El gol, sin embargo, se hizo esperar. El primer acto concluyó con empate sin goles, pero con sensaciones de superioridad.
La segunda mitad fue otra historia. El Alcalá regresó del vestuario con más hambre, y la recompensa llegó en el 70: centro preciso de Álvaro Portero e impecable remate de Izan para abrir el marcador. Apenas un minuto después, Sergio Marcos dibujó un pase medido desde el mediocampo e Izan, otra vez, definía con frialdad para firmar el 2-0 y su particular doblete.
Las Rozas acortó distancias en el 78, pero el partido ya tenía dueño. El Val no dejaba de cantar, y en el descuento, Samu sirvió un centro milimétrico que Pablo empujó a la red para cerrar el 3-1 y desatar definitivamente la fiesta.
Pero si algo hizo especial la tarde fue el componente emocional: fue el último partido de Antonio Huelves, capitán rojillo, alma del vestuario y referente para generaciones de alcalaínos. La ovación al ser sustituido, con todo el estadio en pie, fue el mejor tributo a una carrera marcada por la entrega, la humildad y el amor por unos colores.
La RSD Alcalá despide así una temporada sobresaliente. Ha vuelto a la categoría que merece con un estilo reconocible, una plantilla comprometida y una afición que nunca falló. La Segunda RFEF ya espera, pero este grupo ha dejado claro que no se pone límites. Porque, cuando se cree, se puede.










