- El estudiante firma un 13,95 sobre 14, la nota más alta registrada en Alcalá este año.
- El instituto celebra el éxito como símbolo de esfuerzo, constancia y excelencia académica.
En el IES Lázaro Carreter hoy no se hablaba de otra cosa. Álvaro Martínez del Campo, uno de sus alumnos, ha obtenido un 13,95 sobre 14 en la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) y se ha convertido en el estudiante con la calificación más alta de Alcalá de Henares en esta convocatoria de junio. Una cifra que impresiona y que ha desatado una oleada de felicitaciones dentro y fuera del centro.
El joven, que ha rozado la perfección, ha logrado colocarse en lo más alto de un ranking que este año ha contado con más de 5.000 estudiantes matriculados solo en la Universidad de Alcalá. Su nombre ha corrido por los pasillos del instituto, pero también por las redes sociales, convertido en sinónimo de constancia, esfuerzo y resultados brillantes.
“¡¡Felicidades Álvaro, eres un crack!!”, publicaba la AMPA del centro en redes, sumándose a la celebración generalizada. El reconocimiento al alumno ha ido acompañado también de palabras de admiración hacia el profesorado y el entorno educativo que le ha acompañado en esta etapa.
Desde la dirección del instituto no han ocultado su orgullo. “Es un día muy especial para toda la comunidad educativa”, han señalado fuentes del centro, que han querido destacar también el rendimiento general del alumnado: muchos de los estudiantes del Lázaro Carreter han superado la barrera del 10 en la nota final.
Aunque el éxito de Álvaro ha sido el más visible, los resultados de esta convocatoria reflejan una tendencia general al alza. Más del 94% del alumnado que se presentó en la Universidad de Alcalá ha aprobado la PAU, lo que allana el camino para el proceso de preinscripción, abierto hasta el 27 de junio.
La próxima cita, para quienes no lograron superar la prueba en esta ocasión, será los días 2, 3 y 4 de julio, cuando se celebrará la convocatoria extraordinaria.
Con su 13,95, Álvaro Martínez no solo ha hecho historia en su instituto, sino que ha puesto a Alcalá en el mapa educativo de la región. Y lo ha hecho con una sonrisa discreta, lejos de la estridencia, como suelen hacerlo quienes están acostumbrados a dejar huella sin levantar la voz.










