La acción humana está detrás del 97 % de los incendios forestales registrados este verano, según datos oficiales

llamas incendio forestal

La Comunidad de Madrid vive un verano especialmente crítico en materia de incendios forestales. Las cifras oficiales y los datos ofrecidos por los equipos de emergencias apuntan a un patrón preocupante: la gran mayoría de los fuegos no se deben a causas naturales. En concreto, el 97 % de los incendios registrados en la región tienen su origen en la mano del hombre, ya sea por imprudencias, negligencias o incluso con intención.

En tan solo una semana del mes de julio, se han contabilizado 78 incendios forestales, una cifra que ha puesto en alerta a los servicios de emergencia y a los cuerpos de investigación del SEPRONA. Algunos de estos siniestros han tenido consecuencias graves, como el gran incendio declarado en la localidad toledana de Méntrida, que afectó directamente al oeste de la Comunidad de Madrid. El humo llegó a cubrir buena parte de la capital, creando una enorme nube visible desde kilómetros de distancia, y en localidades como Alcalá de Henares se llegó incluso a registrar lluvia de ceniza.

Las causas más comunes son sorprendentemente cotidianas: colillas mal apagadas, barbacoas en zonas no autorizadas, quemas agrícolas sin control, uso de maquinaria que genera chispas, basura abandonada o incluso vehículos mal aparcados sobre pasto seco. Estas acciones, aparentemente inofensivas, pueden convertirse en el desencadenante de fuegos que arrasan miles de hectáreas en cuestión de horas.

El contexto climático actual no ayuda. A pesar de haber tenido una primavera relativamente lluviosa, esa misma humedad ha favorecido un crecimiento excesivo de vegetación. Al secarse con las altas temperaturas de julio, esa masa vegetal se transforma en un combustible altamente inflamable. A ello se suma la ola de calor que atraviesa la región, con temperaturas sostenidas por encima de los 38 °C, y un estrés hídrico generalizado en los ecosistemas de la zona centro.

Miguel Higueras, jefe operativo de la brigada forestal, advertía en una entrevista concedida a SER Madrid Norte el pasado 16 de julio que «el peligro de incendio en verano no depende solo del calor: es la suma de irresponsabilidad y falta de prevención lo que lo convierte en tragedia».

Desde su equipo se insiste en la necesidad de mantener limpias las zonas periurbanas, crear fajas de seguridad y apostar por estrategias como el pastoreo preventivo, que ha sido implementado con más de 21.000 cabezas de ganado en zonas como el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

La Comunidad de Madrid ha reforzado las restricciones: está totalmente prohibido hacer fuego en el campo durante los meses de verano, y las sanciones por incumplimiento pueden alcanzar cifras elevadas, tanto por vía administrativa como penal.

A pesar de los esfuerzos institucionales, lo cierto es que los datos apuntan a una realidad incómoda: el fuego sigue teniendo rostro humano. Y mientras no se interiorice esa responsabilidad individual y colectiva, el riesgo de perder nuestros bosques seguirá presente cada verano.

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