- El suministro ya funciona con normalidad en barrios de cotas bajas y medias, además del casco histórico, La Estación, Eras de San Isidro y varios polígonos.
- Los problemas persisten en El Ensanche, San Ignacio de Loyola, Espartales Norte y Ciudad 10, donde la red sigue llenándose de forma progresiva.
La recuperación del suministro de agua avanza en buena parte de la ciudad tras una jornada marcada por la falta de abastecimiento y por un proceso técnico complejo para recargar toda la red. A medida que han ido mejorando los caudales de entrada, el servicio ha comenzado a estabilizarse primero en las zonas situadas a menor altitud, mientras los puntos más altos siguen pendientes de alcanzar la presión necesaria.
Según la información trasladada por fuentes municipales a partir de las explicaciones del gerente de Aguas de Alcalá, Antonio García del Pino, el agua ya llega con normalidad a la acometida general en la mayoría de barrios ubicados en cotas bajas y medias. Entre las zonas donde el suministro se considera restablecido figuran Reyes Católicos, Rinconada, Nueva Rinconada, Nuevo Alcalá, Gran Canal, Lope de Figueroa, Juan de Austria y El Val, además de áreas de viviendas unifamiliares en calles como Zaragoza o Cuenca.
A esa recuperación se suma también el casco histórico, el Paseo de la Estación, Eras de San Isidro y el entorno industrial de Camino de la Esgaravita, donde el funcionamiento de la red se da ya por operativo. En La Garena, la situación se encuentra muy avanzada, aunque todavía se mantenían algunas incidencias puntuales en proceso de resolución en el momento de trasladarse esta actualización.
Los problemas se concentran ahora en las áreas más elevadas del municipio, donde el llenado de la red necesita más tiempo para consolidarse. Entre los puntos en los que seguían registrándose dificultades aparecen El Ensanche, incluida la avenida de la Alcarria, la zona de San Ignacio de Loyola y calles como Paracuellos o Santos de la Humosa. La situación más retrasada se localiza, según estas mismas fuentes, en Espartales Norte y Ciudad 10, donde el agua aún no había llegado con normalidad.
La explicación técnica de ese desfase está en la propia configuración de la red y en la diferencia de altitud entre unas zonas y otras. Mientras barrios como Nuevo Alcalá se sitúan en torno a los 580 metros, otras áreas alcanzan cotas de hasta 610 metros, lo que obliga a realizar una recarga progresiva para asegurar que la presión llegue de forma suficiente y estable a todos los puntos del sistema.
Ese proceso no depende solo de la subida del agua hacia los barrios residenciales más altos. También influye el llenado paralelo de los depósitos que abastecen a los polígonos industriales situados en las carreteras de Daganzo y Ajalvir, que forman parte del mismo esquema de recuperación. En este tipo de maniobras, la red no vuelve a la normalidad de manera instantánea, sino que necesita acompasar caudales, presiones y reservas para evitar nuevos problemas durante la recarga.
Antonio García del Pino señaló que, si no surgían nuevas incidencias, la previsión era completar la recuperación del servicio en las zonas críticas en un plazo aproximado de tres a cuatro horas. Esa estimación, en cualquier caso, quedaba condicionada a que el proceso técnico siguiera desarrollándose sin contratiempos en la red y a que la presión continuara mejorando de forma sostenida.
Durante estas horas, los trabajos se han centrado en una recarga controlada del sistema. Entre las operaciones realizadas figura la expulsión del aire acumulado en las tuberías mediante hidrantes y ventosas, una tarea habitual en este tipo de actuaciones cuando la red ha perdido carga y debe volver a llenarse. La apertura anticipada de esos puntos de purga permite liberar bolsas de aire antes de que llegue el agua y cerrarlos después conforme se recupera el circuito.
El responsable técnico destacó además que no se había producido ninguna avería durante esta fase de llenado, un aspecto relevante en una intervención de estas características. Cuando una red de abastecimiento se recarga tras una incidencia, uno de los riesgos habituales es que los cambios de presión provoquen fugas o nuevos fallos, algo que, según la información facilitada, no se había dado durante la mañana.
La evolución de las últimas horas apunta así a una recuperación casi completa, aunque todavía desigual según la zona. El servicio se ha restablecido ya en buena parte del municipio, pero la normalización total seguía pendiente de los barrios situados en los puntos más altos, donde el comportamiento de la red obliga a avanzar de forma más lenta que en el resto de la ciudad.










