- La ciudad suma alrededor de 900 plazas en viviendas de uso turístico y solo queda por detrás de Madrid capital.
- Este tipo de alojamiento ha ganado peso en la oferta local y refleja el creciente atractivo turístico del municipio.
El crecimiento de las viviendas de uso turístico se ha convertido en una de las transformaciones más visibles del alojamiento en muchas ciudades. En Alcalá de Henares, ese cambio ya tiene una dimensión clara: el municipio se sitúa como el segundo de toda la Comunidad de Madrid con más plazas en este tipo de alojamientos, solo por detrás de Madrid capital.
Según el estudio Atlas de contribución municipal del turismo en España de Exceltur, Alcalá cuenta con unas 900 plazas en viviendas turísticas. Ese dato la coloca por delante del resto de grandes municipios de la región y confirma el peso que ha ido ganando esta modalidad en una ciudad con atractivo patrimonial, actividad cultural constante y cercanía con la capital.
Que Alcalá ocupe esta posición significa, sobre todo, que las viviendas turísticas han dejado de ser una oferta residual dentro del mapa local. Aunque los hoteles siguen concentrando la mayor parte del alojamiento, los pisos y viviendas destinados a estancias cortas han ido ampliando su presencia y se han consolidado como una opción cada vez más habitual para quienes visitan la ciudad.
Una vivienda de uso turístico es un inmueble residencial amueblado y equipado que se alquila de forma temporal, normalmente por periodos cortos, a visitantes. A diferencia de un hotel, se trata de una vivienda integrada en un edificio residencial o en una finca de uso habitual, aunque sometida a una regulación específica y a requisitos administrativos para poder operar legalmente.
La regulación de las viviendas de uso turístico en la Comunidad de Madrid se basa en un sistema mixto en el que la administración autonómica fija las condiciones generales y los ayuntamientos deciden cómo se aplican sobre el territorio. A nivel regional, la normativa establece los requisitos básicos para que una vivienda pueda operar legalmente: debe estar registrada, cumplir unas condiciones mínimas de habitabilidad y equipamiento, respetar límites de ocupación según su tamaño y contar con un certificado que garantice su idoneidad. Además, la responsabilidad recae en quien explota la vivienda y no se permite este uso en inmuebles de protección pública. En esencia, la Comunidad define qué es una vivienda turística y bajo qué condiciones puede funcionar.
A partir de ahí, son los ayuntamientos los que tienen margen para ordenar este tipo de alojamientos dentro de su municipio. En el caso de Alcalá de Henares, actualmente no existe una limitación específica por zonas ni un tope al número de viviendas turísticas, por lo que se aplican principalmente las normas autonómicas y las condiciones propias de cada comunidad de vecinos. Sin embargo, la normativa permite al Ayuntamiento intervenir si lo considera necesario, por ejemplo restringiendo su implantación en determinadas áreas o regulando su concentración. Esto deja a Alcalá en una posición abierta: con un peso creciente de estas viviendas, pero sin una regulación local que limite todavía su expansión.
En el caso de Alcalá, el crecimiento de uso de vivienda turística se relaciona con varios factores: su condición de ciudad Patrimonio de la Humanidad, su agenda turística y cultural, y su conexión directa con Madrid. Todo ello ha favorecido que parte de la demanda visitante opte por alojamientos más flexibles o con formato de vivienda completa, especialmente en viajes familiares, escapadas de fin de semana o estancias breves.
El dato también ayuda a entender cómo está cambiando la oferta turística local. No implica que las viviendas turísticas sean mayoritarias, pero sí que han alcanzado un volumen suficiente como para convertirse en un elemento relevante dentro del modelo de alojamiento de la ciudad. En otras palabras, Alcalá no solo recibe turistas: también está adaptando parte de su oferta a nuevas formas de viaje y estancia.
La posición de la ciudad en este ranking autonómico confirma así una tendencia que se ha ido asentando en los últimos años. Alcalá figura ya entre los municipios madrileños donde más peso ha adquirido este tipo de alojamiento, una realidad que define mejor su actual perfil turístico y el lugar que ocupa dentro del mapa regional.










