- Los rojillos jugaron más de 70 minutos en inferioridad tras la expulsión de Chete en el 16.
- El filial azulón se llevó el triunfo por 3-0 en la Ciudad Deportiva, quinto test de la pretemporada.
La tarde en la Ciudad Deportiva del Getafe prometía fútbol de altura y así fue desde el pitido inicial. El RSD Alcalá se medía al filial azulón en un partido que pintaba exigente, pero que se torció demasiado pronto. En el minuto 16, la expulsión de Chete con roja directa dejó a los de Vivar Dorado con uno menos y cambió el guion por completo.
El Getafe B no tardó en aprovecharlo. Al 21 llegó el primero y poco después, en el 35, el segundo. El dominio local pudo ser más amplio antes del descanso, pero ahí emergió la figura de Isma Gil. El portero rojillo se vistió de héroe con una doble parada en el 42 que evitó una goleada tempranera y mantuvo al Alcalá con vida.
Tras el paso por vestuarios, Vivar Dorado movió ficha y dio entrada a Dani Marín, Ángel Blanco y Edu Viaña para refrescar piernas y dar aire al equipo. El esfuerzo defensivo fue enorme, pero en el 62 el filial getafense firmó el 3-0. Pese a ello, el Alcalá no bajó los brazos. Con orgullo, buscó la portería rival y rozó el gol en el 79 con un disparo que se fue por centímetros.
El marcador final no reflejó la lucha de un conjunto que jugó contra corriente más de 70 minutos. «La expulsión nos marca, pero nos viene bien que ocurra ahora para aprender y estar preparados durante la temporada», explicaba Vivar Dorado tras el choque. En la misma línea, Dani Marín reconoció que «el partido se nos complicó muy pronto, pero trabajamos para conceder lo menos posible. Tenemos que pulir esos pequeños fallos que nos están costando caro».
El balance es claro: el resultado, 3-0, queda en segundo plano. Lo que se lleva el Alcalá es la experiencia de competir en condiciones adversas y la certeza de que este grupo no se rinde. Una lección más en la preparación para el arranque de la Segunda RFEF.










