- El sistema FARO detectó en julio un repunte inédito de discurso racista y xenófobo en redes.
- Personas del norte de África y musulmanas fueron la diana en más del 80% de los casos.
El aumento de los mensajes de odio en redes sociales se ha convertido en un fenómeno alarmante en los últimos meses, especialmente tras los sucesos ocurridos en Torre-Pacheco (Murcia). El último boletín del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE) refleja que en julio se detectaron más mensajes con contenido racista y xenófobo que en todo el trimestre anterior, lo que evidencia la capacidad de determinados episodios para detonar la hostilidad en el espacio digital.
El sistema de monitorización FARO, una herramienta de inteligencia artificial desarrollada gracias a un acuerdo entre el Ministerio de Inclusión y LALIGA, registró 190.000 contenidos de odio en julio, superando los 184.096 contabilizados entre abril y junio. El informe subraya que la mayoría de estos mensajes se dirigieron contra personas del norte de África y musulmanas, que concentraron el 86% del total ese mes.
El segundo trimestre de 2025 ya había mostrado una tendencia preocupante: el 73% de los mensajes de odio tenían como objetivo a estos grupos. Eventos de gran impacto mediático, como Eurovisión o la final de la Champions League, coincidieron con picos de mensajes que vinculaban la migración con inseguridad, problemas de integración cultural o el acceso a ayudas sociales. Este tipo de narrativas contribuye a reforzar estereotipos negativos y a normalizar el rechazo hacia comunidades enteras.
El análisis del OBERAXE revela también la naturaleza de los contenidos. Más de la mitad (54%) se basaban en la deshumanización de las personas migrantes, mientras que un 24% las presentaba como una amenaza. Además, un 12% incitaba a la expulsión y cerca de un 5% directamente a la violencia. El uso de lenguaje agresivo y explícito estuvo presente en el 88% de los casos, lo que muestra un tono cada vez más radicalizado. Aproximadamente uno de cada cinco mensajes utilizó códigos cifrados para evadir la detección automática, una estrategia que demuestra la sofisticación creciente de quienes difunden odio.
El ámbito futbolístico sigue siendo un espacio donde estas tensiones se amplifican. Más allá de los insultos dirigidos a jugadores, el deporte se convierte en un escenario simbólico para reproducir prejuicios, tal y como apunta el observatorio. La recurrencia de estos discursos durante competiciones refuerza la idea de que ciertos eventos actúan como catalizadores de actitudes racistas y xenófobas.
Julio supuso un salto cualitativo en la gravedad del discurso. Los mensajes que incitaban a la violencia aumentaron del 3% en junio al 12%, mientras que los que pedían la expulsión de personas migrantes crecieron seis puntos, hasta el 20%. Además, reaparecieron con fuerza los ataques contra niños y adolescentes no acompañados, que alcanzaron un 4% del total tras haber desaparecido en meses anteriores. Según el OBERAXE, la difusión de bulos y contenidos manipulados fue clave en la intensificación de los prejuicios y en la creación de un clima de miedo e inseguridad.
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, destacó la necesidad de implicar a las plataformas digitales en la detección y retirada de estos mensajes, recordando que en el segundo trimestre las redes eliminaron de media solo el 34% de los contenidos notificados. El grupo de trabajo con las compañías tecnológicas se reunirá en septiembre para evaluar lo ocurrido durante el verano.
El incremento sostenido del discurso de odio en redes sociales refleja un reto creciente para la convivencia en España. Los datos muestran que no se trata de episodios aislados, sino de un patrón que se refuerza en contextos de alta tensión mediática y política. La evolución de los próximos meses será clave para valorar si las medidas de cooperación con las plataformas logran reducir un fenómeno que, lejos de ser marginal, afecta de lleno a la cohesión social.










