- El edificio ya muestra el sótano y la planta baja; en las próximas semanas se levantará la primera planta.
- La comunidad parroquial continúa celebrando misa en la biblioteca del CEIP La Garena mientras avanza la construcción.
Casi una década después de que comenzaran las gestiones para su edificación, la nueva iglesia del barrio de La Garena, que acogerá a la parroquia de Santa Teresa, va tomando forma visible en el paisaje urbano de Alcalá de Henares. Desde la colocación de la primera piedra el pasado 20 de octubre de 2024, la obra ha experimentado un avance progresivo que ya permite distinguir el sótano y la planta baja del edificio, y se prevé que en breve comience la ejecución de la primera planta.
El párroco, Gabriel García-Alfageme, ha destacado que «es un motivo de orgullo e ilusión ver que por fin se va gestando esta obra. Se va siguiendo el plan establecido, aunque hubo un parón de un mes por las lluvias, el equipo va por delante y estamos encantados, contentos e ilusionados porque ya se va viendo y la gente del barrio ve que cada día hay una mejora y se está ilusionando».
Durante el tiempo que duren las obras, la comunidad parroquial sigue reuniéndose cada semana para celebrar la Eucaristía en la biblioteca del colegio público La Garena, situado justo al lado del solar donde se levanta el nuevo edificio. Una solución provisional que ha permitido mantener la vida parroquial activa en el entorno mientras se avanza en la construcción.
La implicación vecinal está siendo un elemento clave en el desarrollo del proyecto. Desde su llegada a la parroquia en 2018, García-Alfageme ha promovido una participación activa de los feligreses en el proceso. “Lo más bonito es que los parroquianos están ayudando con muchas domiciliaciones mensuales y gracias a ese apoyo y generosidad se ha podido empezar la obra”, afirma.
Tanto el párroco como el equipo de la oficina técnica de obras de la Diócesis de Alcalá de Henares estiman que los trabajos finalizarán en julio de 2026, si se mantienen los ritmos actuales y no se producen nuevas interrupciones.
Una vez completado, el nuevo edificio se sumará al tejido religioso y social del barrio, dando respuesta a una demanda histórica de los vecinos de La Garena, que durante años han contado con espacios provisionales para las celebraciones litúrgicas y actividades pastorales.
