- El episodio de viento obligará a extremar la precaución durante toda la jornada por posibles incidencias en calles, carreteras y zonas arboladas
- La previsión incluye posibles nevadas en el Corredor del Henares desde primera hora de la mañana
La previsión meteorológica para este miércoles apunta a un cambio de escenario en la Comunidad de Madrid, con la llegada de un episodio de inestabilidad que combina viento y precipitaciones en forma de nieve en distintos puntos del territorio. Aunque se trata de un aviso de nivel amarillo, las autoridades autonómicas han activado mecanismos de seguimiento ante la posibilidad de incidencias asociadas a las condiciones atmosféricas.
La Agencia Estatal de Meteorología ha activado el aviso amarillo por nevadas y viento en la Comunidad de Madrid para el miércoles 28 de enero. La previsión se enmarca en el paso de una borrasca atlántica que afectará al centro peninsular y que dejará un episodio marcado por el descenso de temperaturas, la presencia de precipitaciones y rachas de viento fuertes.
Según los datos de AEMET, el aviso por nieve se concentra especialmente en la Sierra de Madrid, donde el riesgo se mantiene activo desde la medianoche hasta las 20:00 horas. En las zonas Metropolitana y del Corredor del Henares, la previsión contempla la posibilidad de nieve o aguanieve entre las 6:00 y las 12:00 horas, con carácter débil y sin acumulaciones significativas previstas.
El viento será el fenómeno más extendido durante la jornada. El aviso amarillo afecta a toda la Comunidad de Madrid entre las 6:00 y las 20:00 horas, con rachas máximas que podrían alcanzar los 80 kilómetros por hora en áreas de sierra y hasta 70 kilómetros por hora en el resto del territorio. Estas condiciones pueden provocar incidencias puntuales, especialmente relacionadas con la caída de ramas, elementos urbanos o dificultades en la circulación.
Ante este escenario, la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 ha activado la situación operativa 0 del Plan de Inclemencias Invernales, un nivel preventivo que implica el seguimiento continuo de la evolución meteorológica y la coordinación con ayuntamientos y organismos implicados. Esta fase no conlleva restricciones ni medidas excepcionales, pero sí una mayor vigilancia ante un posible empeoramiento de las condiciones.
Las recomendaciones generales pasan por extremar la precaución en desplazamientos, asegurar objetos en balcones y terrazas y mantenerse informado a través de los canales oficiales, especialmente durante las horas en las que los avisos permanecen activos.
