La Calle Mayor se llena de mascotas en la bendición de San Antón, con cientos de vecinos junto al Hospital de Antezana

caballos san anton

Imagen: Ayuntamiento de Alcalá

La escena se repite cada enero y, aun así, tiene algo de especial: mascotas de todo tipo, vecinos y vecinas esperando turno y un ambiente de barrio que convierte el corazón del casco histórico en una celebración compartida. La bendición de animales en honor a San Antonio Abad, conocida popularmente como San Antón, volvió a congregar a cientos de personas en la Calle Mayor, a la altura del Hospital de Antezana.

La cita, vinculada a la tradición de San Antón como protector de los animales, volvió a mezclar lo religioso con lo popular. Familias, curiosos y amantes de los animales acudieron con sus mascotas para participar en un acto que cada año gana visibilidad y que, en esta ocasión, volvió a ocupar uno de los tramos más reconocibles del centro.

Tras la celebración de la eucaristía, el obispo de Alcalá, Antonio Prieto, fue bendiciendo uno a uno a los animales presentes. Entre los asistentes se vieron perros y gatos, pero también aves, conejos y otras mascotas domésticas, en una imagen que convirtió la Calle Mayor en un desfile continuo de transportines, correas y pequeños corrillos de gente esperando su momento.

Uno de los elementos más llamativos de la jornada volvió a ser la presencia de caballos, que tradicionalmente forman parte del recorrido y atraen buena parte de las miradas. Su participación aporta un punto distinto al acto, en una ciudad donde este tipo de celebraciones mantienen un vínculo con costumbres antiguas asociadas al cuidado y la protección de los animales.

La organización del evento corrió a cargo de la Cofradía de San Antonio Abad, que es la entidad que sostiene la cita año tras año. Su labor, junto con la participación vecinal, es lo que mantiene vivo un acto que, además de su dimensión religiosa, funciona como una convocatoria social: un momento para salir a la calle, encontrarse y compartir una tradición que muchos asocian a la infancia y a la vida cotidiana del centro.

Con el paso de los años, la bendición de San Antón se ha consolidado como una de esas citas que marcan el calendario local por su capacidad de reunir a perfiles muy distintos en un mismo espacio. Más allá del rito, la jornada deja una postal reconocible: la Calle Mayor llena de mascotas y el centro convertido, por unas horas, en un punto de encuentro comunitario.

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