- Café Pendiente busca movilizar a vecinos y comercios para garantizar recursos escolares a familias vulnerables.
- La campaña acepta donaciones en centros educativos y despensas solidarias durante agosto y septiembre.
A pocas semanas de que suene el timbre del nuevo curso, Alcalá de Henares pone en marcha una de sus campañas solidarias más esperadas. Café Pendiente, la red ciudadana que conecta a vecinos y comercios, ha lanzado su tradicional recogida de material escolar con el objetivo de que ningún niño o niña empiece septiembre sin los recursos básicos para estudiar. La iniciativa, abierta a todo tipo de donaciones nuevas o de segunda mano en buen estado, quiere superar la respuesta ciudadana de años anteriores.
El listado de artículos solicitados es extenso: desde cuadernos, folios, lápices y bolígrafos hasta mochilas, carpetas clasificadoras, compases, juegos de reglas, pinturas o flautas. «Cada aporte, por pequeño que parezca, puede marcar la diferencia en la mochila de un estudiante», señalan desde la red solidaria vecinal. Asimismo, han recordado que “muchas familias necesitan de nuestra ayuda” y han animado a los vecinos a “pensar en ellos para cuando llegue septiembre”.
Las donaciones se pueden entregar directamente en papelerías colaboradoras como Escuela (Calle Era Honda, 3), Papelería Lope de Vega (Avenida Caballería Española, 10) o Librería Zulema (Calle de Entrepeñas, 124, en Nueva Alcalá). También es posible dejar el material pagado en estos establecimientos o colaborar por bizum a los números habilitados por cada uno.
La campaña se extiende a colegios e institutos, que podrán actuar como puntos de recogida a través de sus AMPAS o conserjerías, y a la red de despensas solidarias presente en todos los barrios. El objetivo: llenar de material las aulas antes y durante las primeras semanas de las clases.
Café Pendiente, inspirada en la tradición napolitana del “caffè sospeso”, ha convertido la solidaridad cotidiana en un movimiento local. Sin ser ONG ni asociación formal, su fórmula de colaboración vecinal ha demostrado año tras año que la implicación colectiva puede cubrir necesidades que de otro modo quedarían sin atender.
Desde la red vecinal confían en que la respuesta de este verano y septiembre vuelva a demostrar el compromiso social de la ciudad. Si la participación es alta, cientos de mochilas llegarán cargadas de material, aliviando la presión económica de muchas familias y garantizando que el derecho a la educación no dependa del bolsillo.
