- La iniciativa busca enviar apoyo emocional al alumnado del colegio Mario Montessori tras el terremoto sufrido en Venezuela.
- Las cartas y dibujos pueden entregarse hasta el 12 de julio en la recepción de la piscina de IVIASA del Chorrillo y en la Panadería Supan, en la calle Miguel de Unamuno.
El impacto de una catástrofe no termina cuando cesan los temblores. En los días posteriores a un terremoto, muchas familias afrontan pérdidas, miedo e incertidumbre, y los niños necesitan también sentirse acompañados desde la distancia. Con ese objetivo, Mari Carmen González ha puesto en marcha desde Alcalá una recogida de cartas y dibujos dirigida al alumnado del colegio Mario Montessori de Venezuela.
La iniciativa nace desde La Cueva de la Pintura, proyecto con el que González lleva varios años colaborando en acciones de prevención del acoso escolar junto a este centro educativo venezolano. Esa relación previa ha permitido mantener un vínculo directo con su comunidad escolar, que ahora atraviesa una situación especialmente dura tras los terremotos registrados en el país.
Según trasladan desde la propia iniciativa, cinco docentes y numerosos niños y familias vinculados al colegio han fallecido como consecuencia del seísmo. Ante esa situación, la propuesta busca hacer llegar mensajes de apoyo emocional a los alumnos que continúan vinculados al centro, desde los más pequeños hasta los estudiantes de bachillerato.
La campaña está abierta a personas de todas las edades. Los organizadores piden cartas, dibujos o mensajes sencillos que puedan transmitir cercanía, ánimo y compañía a los niños y adolescentes afectados. No se trata de una recogida material, sino de una acción simbólica centrada en el acompañamiento emocional en un momento de duelo colectivo.
El colegio Mario Montessori está situado en Los Corales, en el estado venezolano de La Guaira, una de las zonas golpeadas por los recientes seísmos. La comunidad educativa venezolana afronta estos días un proceso complejo, marcado por los daños en infraestructuras, la suspensión o reorganización de clases y la necesidad de garantizar espacios seguros antes de recuperar la normalidad escolar.
González ya impulsó una acción similar tras la DANA, cuando envió mensajes de apoyo a niños afectados por aquella emergencia. Según recuerda la docente, aquellas cartas y dibujos supusieron un respaldo importante no solo para los menores, sino también para los adultos que estaban acompañándolos en una situación de gran desgaste emocional.
En Alcalá, los dibujos y cartas pueden entregarse en dos puntos de recogida. Uno de ellos es la recepción de la piscina de IVIASA del Chorrillo. El segundo punto habilitado es la Panadería Supan, situada en la calle Miguel de Unamuno. La recogida permanecerá abierta hasta el 12 de julio.
La iniciativa apela a un gesto sencillo, pero con un fuerte componente humano: que los niños y familias afectadas por el terremoto reciban mensajes escritos y dibujos desde Alcalá de Henares. En contextos de emergencia, este tipo de acciones no sustituye la ayuda material ni institucional, pero puede contribuir a que quienes han sufrido una pérdida se sientan acompañados más allá de su entorno más cercano.







