- La protesta del sábado denunciará el gasto de 141.000 € en la feria taurina y el fracaso de público de estos festejos.
- El colectivo critica los descuentos para menores y alerta de que Alcalá, Ciudad Amiga de la Infancia, podría incumplir la recomendación de la ONU.
La programación de las Ferias de Alcalá vuelve a incluir este año corridas de toros, rejones y sueltas de vacas. Una decisión que ha reabierto la polémica en la ciudad y que tendrá su respuesta en la calle con la concentración-performance convocada por Alcalá Antitaurina este sábado, 30 de agosto, a las 20:30 horas en la Plaza de los Santos Niños. La iniciativa, autorizada por la Delegación de Gobierno, busca visibilizar la oposición social al maltrato animal y denunciar el uso de dinero público para financiar estos festejos.
Tal y como avanzamos en El Complutense, el acto no será una protesta convencional, sino una performance en la que el público jugará un papel activo. «Es posible divertirse sin torturar a animales como ocurre durante la lidia», señalan desde el colectivo, que pretende demostrar que el ocio y la cultura pueden celebrarse sin recurrir a lo que califican como “feria tauricida”. En paralelo, recuerdan que el Ayuntamiento, gobernado por PP y Vox, destinará este año al menos 141.000 euros de fondos municipales a la organización de estos espectáculos.
Uno de los puntos más polémicos ha sido la promoción de entradas gratuitas para niños menores de seis años y descuentos del 15% a partir de los siete. «Esta situación va contra el bien superior del menor, que presenciará escenas reales de sangre, tortura y violencia», subraya la organización, que junto a la Fundación Franz Weber ha denunciado esta medida ante el Comité de los Derechos del Niño de la ONU. El colectivo recuerda, además, que Alcalá es Ciudad Amiga de la Infancia desde 2012 y avanza que trasladará este caso a UNICEF, responsable de otorgar y renovar dicho reconocimiento.
El contrato de gestión de la plaza de toros, vigente desde hace 27 años y con otros 23 por delante, también centra parte de las críticas. Según Alcalá Antitaurina, los reiterados incumplimientos por parte de la empresa adjudicataria apenas se han saldado con sanciones mínimas. «A la empresa le sale mejor incumplir el contrato que cumplirlo», denuncian, al recordar que en los últimos cuatro años las multas sumaron solo 3.155 euros pese a tratarse de un contrato millonario. Además, señalan que este año podrían producirse nuevos incumplimientos al haberse cancelado los encierros, que el concejal de Fiestas justificó por falta de rentabilidad.
El colectivo recuerda también que en 2023 destapó la utilización de medios públicos, como trabajadores y vehículos municipales, para ayudar a la empresa privada adjudicataria, pese a que el contrato establece que debe asumir todos los gastos. «El Gobierno local nunca ha aclarado ni cuánto costó ni si se reclamó a la empresa», reprochan, añadiendo que la situación fue planteada en varias ocasiones en el Pleno sin obtener respuesta.
Desde Alcalá Antitaurina sostienen, además, que los festejos taurinos fracasan año tras año en asistencia. «Se demuestra que la ciudad no es taurina, teniendo en cuenta el rotundo fracaso de público», aseguran, criticando que pese a ello el Consistorio siga manteniendo el contrato. En su opinión, el Ayuntamiento «se ha lavado las manos» en cuestiones como los precios especiales para menores, limitándose a trasladar la responsabilidad a la empresa adjudicataria.
La controversia en torno a la feria taurina se produce en un contexto nacional en el que el Congreso tramita una proposición de ley para proteger a la infancia y adolescencia frente a la violencia de la tauromaquia. De salir adelante, se prohibiría el acceso de menores a estos espectáculos, la figura del niño torero y su emisión televisiva sin restricciones de edad. En este punto, el colectivo subraya que «psiquiatras y psicólogos han alertado reiteradamente sobre las consecuencias que en el desarrollo del niño y el adolescente puede tener presenciar eventos como los taurinos, como la normalización y banalización de la violencia».
La concentración del sábado se perfila, así, como un nuevo capítulo en el debate social que divide a la ciudad entre quienes defienden la tradición taurina y quienes reclaman unas fiestas libres de maltrato animal. Más allá de la protesta puntual, el colectivo confía en que la presión social impulse un cambio en la gestión de las ferias y siente un precedente de cara a futuras ediciones.











