- La Asociación de Vecinos Reyes II difunde una fotografía enviada por una vecina: una silla de ruedas frenada por coches sobre la acera.
- El colectivo apela a la empatía y recuerda que respetar pasos libres es clave; estacionar en aceras está prohibido por la normativa de tráfico.
La escena es cotidiana y, quizá por eso, duele más: una persona en silla de ruedas se topa con un coche que invade la acera y le corta el paso. Ocurre en Reyes II, un barrio residencial donde cada metro de espacio peatonal cuenta. La publicación de la Asociación de Vecinos ha vuelto a encender una conversación que trasciende a una calle concreta: la accesibilidad diaria de quienes se mueven con ayudas técnicas, carritos o bastones.
La imagen, tomada por una vecina y compartida por la entidad en sus redes, ilustra la dificultad de maniobrar cuando los vehículos ocupan el espacio reservado a peatones. La asociación acompaña la foto con un mensaje de concienciación en el que pide respeto y colaboración vecinal para evitar situaciones que, con un mínimo de cuidado, podrían no producirse.
El recordatorio llega en un contexto conocido: la Ley de Seguridad Vial y las ordenanzas municipales prohíben estacionar sobre aceras salvo señalización expresa. No se trata solo de cumplir la norma, sostienen desde el movimiento vecinal, sino de garantizar el derecho a desplazarse en condiciones de seguridad y autonomía. Para una persona con movilidad reducida, un bordillo mal resuelto o un vehículo mal aparcado pueden convertir un trayecto de minutos en una barrera difícil de sortear.
El llamamiento de la Asociación de Vecinos Reyes II se dirige a toda la ciudadanía, no únicamente a conductores. Pide empatía, atención a la señalización temporal por obras y compromiso para mantener despejados accesos, esquinas y itinerarios peatonales. También invita a avisar cuando se detecten obstáculos persistentes, de modo que puedan coordinarse soluciones con los servicios municipales correspondientes.
«Todos podemos contribuir a mejorar su día a día… y no debemos olvidar que mañana podríamos ser nosotros quienes necesitemos esa consideración», señalan.
La asociación continuará utilizando sus canales para visibilizar estas situaciones y promover pequeñas acciones con impacto inmediato en la vida del barrio. La accesibilidad, recuerdan, no es un asunto de unos pocos: beneficia a mayores, familias con carritos y a cualquier vecino que, hoy o mañana, pueda necesitar un espacio libre y seguro para moverse.
