- Espartales Unidos denuncia la eliminación de arbustos y césped en áreas del barrio, convertidas ahora en tierra seca.
- Reclaman limpieza y cuidado de los espacios verdes, y advierten que la destrucción no puede ser considerada mantenimiento.
La gestión de las zonas verdes de Espartales vuelve a estar en el centro del debate vecinal. En los últimos días, los residentes han expresado su malestar por las tareas de desbroce y tala llevadas a cabo en diferentes áreas del barrio, que han dejado grandes extensiones de tierra sin vegetación. Para los vecinos, estas actuaciones suponen una pérdida de calidad ambiental y un retroceso en el cuidado del entorno.
El colectivo Espartales Unidos ha sido especialmente crítico, denunciando que lo que se presenta como trabajos de mantenimiento equivale en realidad a arrasar con arbustos y césped que daban vida a los espacios comunes. En su comunicado advirtieron: “Lo que llaman mantenimiento no es dejar nuestras zonas verdes convertidas en parches de tierra seca”. Según explican, estas prácticas están generando un paisaje desolado y sin sombra, en lugar de mejorar la accesibilidad o la seguridad, como en teoría persiguen las intervenciones.
Los vecinos reclaman una gestión que priorice la limpieza y la conservación de la vegetación existente, en lugar de optar por soluciones que simplifican el cuidado a costa de eliminar la biodiversidad. “Mantenimiento no es destrucción”, han subrayado desde la asociación vecinal, que considera que la estrategia actual responde más a una reducción de costes de gestión que a un verdadero plan de cuidado del entorno.
El debate sobre las zonas verdes no es nuevo en Espartales. En los últimos años se han registrado diversas quejas por el estado de los parques, la falta de riego en periodos de calor o la escasa reposición de árboles y plantas secas. La situación se enmarca en un contexto más amplio: Alcalá de Henares, con más de 1.300.000 metros cuadrados de superficie verde pública, afronta desde hace tiempo el reto de garantizar su mantenimiento en condiciones.
Para los vecinos, la eliminación masiva de vegetación supone un retroceso en la calidad de vida del barrio. Además del impacto estético, alertan sobre las consecuencias medioambientales, como la pérdida de sombra en verano o la reducción de espacios donde pueda prosperar la fauna urbana. Desde Espartales Unidos insisten en que la alternativa debe ser una gestión real y sostenible que equilibre limpieza, seguridad y respeto por la naturaleza.
