- El Rayo Majadahonda se impone 0-2 en el Municipal del Val con goles de Amaro y Plomer.
- El penalti y la expulsión de Héctor en el 36′ marcan un duelo que rompe la imbatibilidad rojilla en casa.
El Municipal Virgen del Val vivió este domingo una de esas tardes marcadas en rojo en el calendario. La RSD Alcalá recibía al Rayo Majadahonda, líder del Grupo 5 de Segunda Federación, en un partido que medía la solidez de los rojillos en casa frente a la inercia positiva de un rival lanzado. Con cerca de un millar de espectadores en las gradas y una nutrida presencia de aficionados visitantes, el choque se presentaba como una prueba de nivel para ambos.
El encuentro arrancó con el guion esperado: posesiones muy disputadas, presión alta de los majariegos y un Alcalá que trataba de asentarse con balón y de aprovechar las transiciones. Durante la primera media hora apenas se vieron ocasiones claras, pero el partido ya dejaba entrever dos estilos: el Rayo intentando mandar desde la posesión y los locales buscando encontrar a sus hombres de ataque a la espalda de la defensa.
La mejor opción del Alcalá antes del descanso llegó en una acción a balón parado que a punto estuvo de cambiar el rumbo del duelo. Tras un córner, el rechace quedó muerto en el área visitante y se encadenaron hasta tres remates casi consecutivos: primero apareció Prieto para evitar el gol bajo palos, después el balón se estrelló en el poste y, finalmente, el tercer disparo se marchó fuera por poco. La grada ya cantaba el 1-0, pero el marcador no se movió.
Cuando el partido parecía inclinarse hacia los rojillos, llegó la jugada clave. En el minuto 36, el colegiado señaló penalti sobre Koke en una acción muy protestada por los jugadores y el banquillo alcalaínos, que entendían que el contacto de Héctor no era suficiente para decretar la pena máxima. La decisión se acompañó además de la segunda amarilla para el central, que dejó al Alcalá con diez. Amaro convirtió el lanzamiento desde los once metros y puso el 0-1, obligando a los locales a remar contracorriente.
El golpe fue doble: el marcador en contra y la inferioridad numérica condicionaron el resto del encuentro. Pese a ello, el equipo de Vivar Dorado trató de recomponerse, cerró filas atrás y buscó estirarse cuando podía para no entregar definitivamente el balón al líder. El Rayo, por su parte, se sintió cómodo gestionando la ventaja y moviendo el juego de lado a lado para exigir un esfuerzo extra a un Alcalá ya obligado a multiplicarse.
Nada más arrancar la segunda mitad llegó el segundo mazazo para los intereses rojillos. En el minuto 54, una acción ensayada a la salida de un córner terminó con Plomer rematando en el área pequeña para firmar el 0-2. El tanto dio aún más aire a un Rayo Majadahonda que, con un jugador más y dos goles de ventaja, pudo controlar los ritmos del partido sin necesidad de asumir riesgos.
Lejos de rendirse, el Alcalá siguió intentando engancharse al marcador. Lo hizo, sobre todo, a través de jugadas a balón parado y de alguna internada por banda que buscó el remate de sus hombres de ataque. Javi Hernández dispuso de una buena ocasión en un lanzamiento de falta directa que encontró la respuesta de Prieto, muy seguro bajo palos durante toda la mañana. Al mismo tiempo, el conjunto visitante amenazó con algún contragolpe y con remates que pudieron ampliar la renta.
Con el paso de los minutos, el cansancio y la inferioridad numérica pesaron cada vez más sobre las piernas de los futbolistas rojillos. El Rayo Majadahonda supo manejar esa fase final del choque con experiencia, moviendo el balón y evitando que el partido se abriera en exceso. El árbitro añadió tres minutos y, sin más sobresaltos, el pitido final certificó la victoria visitante y la primera derrota del Alcalá en casa esta temporada.
El resultado refuerza el liderato de un Rayo Majadahonda que encadena su sexta victoria consecutiva en liga y se consolida en lo más alto del Grupo 5. Para la RSD Alcalá, el 0-2 supone un frenazo en su buena dinámica en el Virgen del Val, pero mantiene al equipo en una zona relativamente tranquila de la tabla, todavía cerca de los puestos que dan derecho a pelear por objetivos ambiciosos en esta Segunda Federación.
Más allá del marcador, el choque deja varias lecturas para los rojillos: la capacidad del equipo para competir durante muchos minutos en inferioridad ante uno de los bloques más en forma de la categoría, la importancia de minimizar errores en partidos tan condicionados por los detalles y el papel de la afición, que no dejó de empujar incluso cuando el encuentro se puso muy cuesta arriba.
El calendario no dará respiro a los complutenses, que ya miran a la próxima jornada, en la que deberán reaccionar lejos de casa para no descolgarse de la parte media-alta de la clasificación. El Val, por su parte, volverá a ser clave en las próximas citas domésticas para reconstruir ese fortín que se ha visto golpeado, pero no derribado, por el paso del líder.










