- El programa ha permitido que menores de entre 8 y 12 años convivieran con familias alcalaínas durante el verano.
- La iniciativa se desarrolla en la ciudad desde 2003, impulsada por la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui.
El verano se ha cerrado en Alcalá de Henares con una emotiva despedida a los 24 niños y niñas saharauis que han participado en el programa ‘Vacaciones en Paz’. Durante casi dos meses, estos menores de entre 8 y 12 años han convivido con familias de acogida de la ciudad, compartiendo experiencias de ocio y descanso lejos de las duras condiciones del desierto.
El acto de clausura se celebró en el Centro Cultural La Galatea, donde familias y voluntarios se reunieron para despedir a los pequeños con una jornada marcada por la emoción. La cita incluyó una actuación de magia que puso el broche a un verano en el que la solidaridad local volvió a ser protagonista.
El programa ‘Vacaciones en Paz’ se lleva a cabo en Alcalá desde el año 2003. Se trata de una iniciativa coordinada por la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento y de entidades colaboradoras. “Sin cada uno de vosotros, esto no saldría adelante”, subrayaron desde la asociación en su mensaje de agradecimiento, en el que también destacaron la generosidad de las familias anfitrionas y de quienes colaboran cada verano con aportaciones solidarias.
En el acto también intervino la alcaldesa de Alcalá, Judith Piquet, quien afirmó que la ciudad “puede presumir de ser una ciudad abierta, acogedora y fraternal gracias al trabajo y al compromiso de personas como vosotros”. La regidora trasladó su gratitud tanto a la asociación como a las familias de acogida, a las que calificó como “un ejemplo de bondad y de cariño para todos”.
La experiencia, además de ofrecer un respiro a los niños, refuerza los vínculos de la comunidad alcalaína con la causa saharaui. La asociación local insiste en que la continuidad del proyecto ha sido posible por la constancia de las familias anfitrionas y la colaboración ciudadana, que cada verano se renueva con nuevas aportaciones.
Más allá de la anécdota estival, la iniciativa se plantea como un puente de unión y un recordatorio de la situación que vive el pueblo saharaui. La edición de 2025 concluye con el compromiso de mantener esta tradición en años venideros, consolidando un modelo de cooperación que une a Alcalá con una causa internacional de largo recorrido.
